Proyecto
La Cámara de Diputados de la Nación
DECLARA:
De interés el recuerdo y repudio en el 41° aniversario al golpe de estado dado por las Fuerzas Armadas el 24 de Marzo de 1976.
FUNDAMENTOS
Proyecto
Señor presidente:
Se cumple el 41° aniversario del golpe de Estado que instauró la dictadura más sangrienta en la historia del país y a la vez la más entreguista en términos económicos.
Con la excusa de combatir a grupos guerrilleros, que en la práctica habían dejado de ser fuerzas combatientes con poder real de fuego, lo que se pretendía era instaurar un proyecto político económico, donde las fuerzas armadas se convertían en guardias pretorianas de grupos de alta concentración económica.
Se implantó un modelo que terminó desbastando el sistema productivo nacional, sobretodo la producción industrial. El proyecto era convertirnos en simples productores de materias primas, volviendo al rol que la división internacional del trabajo nos había otorgado cien años antes, y que con esfuerzo, distintos gobiernos populares desde 1916 habían ido trasformando ese modelo para cambiar la matriz productiva y mejorar la distribución del ingreso.
Pero para evitar que esa mejor distribución hiciera de la Argentina un país cada vez más justo, los sectores sociales que sentían que ello los llevaría a perder poder, acudieron desde 1930 a las fuerzas armadas para detener aquellos avances sociales, consientes que la falta de garantías republicanas era un elemento esencial para conculcar derechos de los sectores medios y populares.
Ese primer golpe de estado, contra el gobierno de Hipólito Yrigoyen, lamentablemente no iba a ser el último, por el contrario, cada vez con más recurrencia las dictaduras militares irrumpieron en la vida política del país para garantizar los intereses de los más poderosos.
En 1976 se decidieron ir más a fondo que nunca, en la idea que se podría silenciar para siempre la voz del pueblo y las luchas por sus derechos, haciendo desaparecer las banderas de la república.
Se impuso la libre apertura de las importaciones con un dólar controlado que facilitó una invasión de productos extranjeros, que destruiría la industria nacional.
A la vez se reformó el sistema financiero con el único objeto de adquirir una fabulosa deuda externa, usada sólo con fines especulativos que benefició unos pocos mientras destruía las estructuras productivas del país, llevando como consecuencia ineludible a una pérdida histórica del valor de los salarios.
Para cuando la dictadura terminó, el país estaba de rodillas, con una deuda externa y social que condicionó tremendamente la transición democrática comenzada en 1983.
Paralelamente a la implantación de ese modelo, las fuerzas armadas, salieron como bandas armadas a intimidar a los militantes políticos y sociales más activos, con el objeto de impedir para siempre la vuelta a un sistema democrático participativo. Se implementó para ello una política de terror estatal con la creación de decenas de campos de concentración, donde la tortura, la muerte y desaparición de miles de argentinos fue una constante durante años, creando una cicatriz social que nunca desaparecerá.
El final fue la locura de la guerra con el solo fin de perdurar en un poder, ya que el pueblo había salido a las calles para reclamar el fin de esa noche oscura y la vuelta a la democracia.
Lo que pasó después es historia conocida. El pueblo argentino eligió a Raúl Alfonsín como el responsable de llevar adelante la difícil transición democrática.
Lo hecho por ese gobierno es parte de otra historia, pero el juicio a las juntas militares y la revolución cultural-democrática comenzada en 1983 con el notable acompañamiento popular a esos procesos, hoy se reflejan en cientos de manifestaciones políticas, culturales, sociales o académicas, que demuestran que no hay manera de silenciar a un pueblo por siempre.
Lo hecho desde 1983 ha permitido que esa constante de cortos interludios democráticos interrumpidos por dictaduras militares, terminara definitivamente. El golpe del 76 por lo tanto, fue el último de esa terrible historia.
Pero lo ocurrido a partir de ese 24 de Marzo y durante seis largos años fue tan destructivo y perverso en términos sociales y políticos que tenemos la obligación de recordarlo y repudiarlo por siempre.
Por estas consideraciones solicitamos a nuestros pares la aprobación del presente proyecto.
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