15. INSERCIÓN SOLICITADA POR EL SEÑOR DIPUTADO JUNIO

Declaración de Orden Público de los Principios Básicos de los Procesos de Reestructuración de la Deuda Soberana

El punto que hoy estamos tratando reconoce antecedentes muy importantes, que nos permiten reflexionar sobre varios temas.
Un primer antecedente es la amañada interpretación del juez Griesa de la cláusula pari passu de los contratos de deuda, estableciendo un fallo que resulta impracticable, que avanza sobre los derechos del 93 por ciento de los bonistas que ingresaron al canje y que, además, vulnera la ley de Inmunidades Soberanas (FSIA) de Estados Unidos. Apenas conocimos la resolución lo calificamos como “fallo de colonias”, a la inversa de la reacción espontánea de la derecha política y mediática que se allanó a él. Su aplicación pondría en serio riesgo a todas las futuras negociaciones de deuda, puesto que al permitir que un minúsculo grupo de “fondos buitre” (denominación utilizada a lo largo y ancho del mundo) exija pagos exorbitantes, desalienta a los verdaderos acreedores a participar de acuerdos de renegociación de deuda.
El segundo antecedente es la postura decidida y soberana del actual gobierno nacional de no ceder a esas arbitrarias pretensiones, sustentando firmemente que se está dispuesto a pagar a todos los acreedores en “condiciones justas, equitativas, legales y sustentables”. Y con una firme decisión de pelear en todos los niveles contra esta arbitraria decisión de Griesa, lo cual implica una clara postura de defensa de los intereses nacionales.
El tercer antecedente, ligado con el anterior, son los fuertes vínculos establecidos durante todos estos años con diversos países, en especial con los de nuestro continente. Argentina es uno de los principales auspiciantes en la creación de la Unasur y de la Celac, así como en el mantenimiento de lazos diplomáticos con muchos países en desarrollo, en algunos casos coronados con la firma de importantes convenios, como con China y Rusia, que favorece la llegada de importantes fondos para obras de infraestructura.
En base a estas relaciones internacionales, y con una intensa tarea diplomática, se logró la adhesión a esta política por parte del G77 + China, el grupo de países en desarrollo que acompañó este reclamo y lo llevó a la ONU. Fue así que el 9 de septiembre de 2014 la Asamblea General de las Naciones Unidas, a través del voto favorable de 124 de sus miembros (Resolución N° A/RES/68/304), decidió elaborar y adoptar, mediante un proceso de negociaciones intergubernamentales, un marco jurídico multilateral de reestructuración de deuda soberana. Está claro que fue un gran triunfo diplomático y político de nuestro país. Posteriormente se creó el Comité Especial de las Naciones Unidas sobre los Procesos de Reestructuración de Deuda (Resolución A/RES/69/247) con el fin de desarrollar el referido marco jurídico de los procesos de reestructuración de la deuda soberana para incrementar la eficiencia, estabilidad y previsibilidad del sistema financiero internacional y alcanzar un crecimiento económico inclusivo y equitativo, y el desarrollo sostenible.
Finalmente, el 10 de septiembre de 2015, la Asamblea aprobó los nueve principios que hoy estamos tratando, mediante la Resolución N° A/RES/69/319 de la Asamblea General de las Naciones Unidas en su sexagésimo período de sesiones.
Decía al inicio de mi exposición, que estos trascendentes antecedentes nos llevaban a pensar el tema en cuestión e ir a fondo en el análisis.
Es evidente que la conceptualización de los buitres no es sólo un tema económico, sino que también actúan intereses políticos; de allí que intervienen activamente en política y contratan a ex primeras figuras de pasados gobiernos estadounidenses, ligados al sector del establishment financiero.
Por eso quiero citar los cinco puntos del plan Buitre para desestabilizar al gobierno actual, que en septiembre de 2014 nos informara la presidenta Cristina Fernández y que dan idea de cómo deciden intervenir en cuestiones internas, intentando generar caos para obtener sus objetivos. Como recordatorio, el primer punto dice: “Esmerilar y desgastar la figura de la presidenta de la Nación con ataques permanentes desde el punto de vista mediático y denuncias sistemáticas en diversos lugares de Estados Unidos y a nivel internacional”. Queda claro que no son sólo usureros, sino también conspiradores.
O sea que esta estrategia buitre es mucho más que obtener ganancias usurarias. Ya lo dijimos en otras oportunidades, su idea es endeudar al país (los reclamos podrían llegar a los U$S 15.000 millones) para de esa forma horadar su soberanía económica, e ir por los recursos naturales de nuestro país. No se trata precisamente de "tipos de buena voluntad" como lo señaló el economista de Mauricio Macri, Carlos Melconian, en agosto de 2013.
Y esto nos lleva a otra reflexión, y es la gran diferencia entre la postura del actual gobierno nacional de defender a rajatabla los intereses de la Nación, con la del actual candidato a presidente por Cambiemos, Mauricio Macri, que sostiene que “hay que cumplir el fallo judicial" de Griesa (07/2014), cuando en realidad antes del año 2000 esa litigiosidad de los buitres estaba prohibida por ley de Nueva York (Doctrina Champerty que, a través de lobby, los buitres lograron derogar), además de la interpretación de la cláusula pari passu de Griesa, que encontró críticas de todo tipo, desde los organismos internacionales (incluido el FMI) hasta de gobiernos y diversas organizaciones. Tampoco tenemos que olvidar que nuestra propia opinión pública acompañó la disputa con estos prestamistas. La postura de Macri no es la de un estadista que defiende los intereses nacionales, sino que es una postura facilista: pagar a los buitres para poder recibir deuda del mercado y así engrosar las reservas, volver a endeudar al país y, de paso, hacerle el juego a los buitres.
Otro de los temas de reflexión a los que nos lleva esta discusión, es comparar este importante logro de la diplomacia argentina con aquellos que dicen que “estamos aislados del mundo”. Nunca estuvimos tan vinculados al mundo, en especial hacia los países con los que tenemos lazos históricos como los latinoamericanos, y también con los que “son como nosotros”, es decir, los países en desarrollo de todo el orbe. Pero incluso también hemos tenido vínculos intensos con los países desarrollados, a través del G20.
Por lo expuesto, queda claro que quienes nos quieren volver a “reinsertar en el mundo”, lo que en realidad quieren es volver a las relaciones carnales de la época menemista, porque insertos en el mundo, reitero, ya estamos como nunca.
De esa inserción soberana y activa, no pasiva de sometimiento, deviene el proyecto que estamos hoy tratando, sobre el cual expreso la total aprobación del bloque Solidario-SI, en la confianza de que es un importantísimo paso que estamos dando para dar mayor carnadura a estos nueve principios básicos, declarando de orden público los procesos de reestructuración de deuda soberana, aprobados el 10 de septiembre de 2015 por resolución A/RES/69/319 de la ONU.

 

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