Estamos hoy reunidos de una manera extraña. Por primera vez el Congreso abre sus puertas a la virtualidad, para tratar temas importantes para el momento que estamos viviendo. Algunos colegas catalogan esta sesión como histórica, y tal vez lo sea por la modalidad, pero no lo es si tenemos en cuenta la necesidad que tenemos de tratar muchísimos temas que esperan una respuesta de este Congreso.
Nos hemos demorado demasiado en tomar esta decisión de adaptarnos a los tiempos y a las necesidades que vivimos, y en esto tenemos que hacer un mea culpa por nuestra falta de practicidad y premura para resolver las cuestiones reglamentarias y técnicas que retrasaron nuestro trabajo.
Pero, más allá de estos reclamos hacia nosotros mismos, hoy es importante mirar para adelante y buscar los acuerdos necesarios para que nuestra población tenga las herramientas que permitan enfrentar de la mejor manera esta pandemia que nos azota.
Hoy estamos tratando dos temas sumamente importantes, que hacen al cuidado de quienes están más expuestos en esta lucha, y también un protocolo de acción que regule el trabajo, invitando a las provincias y a los municipios a sumarse a esta iniciativa. Son temas que parecen escasos frente a la envergadura del problema que tenemos, pero son un pequeño reconocimiento a esos sectores.
Sin dudas, sacar parte de la carga tributaria que tienen nuestros trabajadores, quitando ganancias de las horas extras que realizan cada día, es solo un pequeño avance en lo mucho que merecen. Pero sin dudas necesitan de esta acción; no es justo que el esfuerzo que se les reconoce económicamente termine siendo detraído por el Estado en concepto de impuestos. Por eso, por más que sea solo un gesto menor, no deja de ser muy importante.
Sin embargo, no debemos perder de vista que hay muchos otros sectores en donde el Estado debe estar presente. No alcanza con el IFE; sin dudas ayuda, pero es insuficiente. A nuestras pymes, mipymes, economías regionales y pequeños comercios también debemos cuidarlos; el trabajo de los argentinos debe estar ahora en el primer lugar de nuestro análisis, saliendo de la dualidad de la discusión entre la salud y la economía.
El cuidado de la salud no lo discutimos; al contrario, creemos que es lo más importante, y en esto el gobierno, en la figura de su presidente, ha acertado. Pero el hambre no espera; la angustia de muchísimos argentinos crece al ver que no pueden llevar un plato de comida a su familia, y en esto creo que lo realizado hasta el momento no alcanza.
Por eso debemos plantearnos cómo volver de a poco a la nueva normalidad que esta pandemia nos plantea. Es una gran oportunidad para discutir, por ejemplo, la carga del Estado en nuestra economía. Tenemos que discutir cómo salimos del endeudamiento de las familias. Tenemos que discutir cómo generamos condiciones de empleabilidad, y también debemos pensar cómo adaptamos la tecnología al teletrabajo o la educación a distancia.
Asimismo, debemos generar actualizaciones en nuestra normativa para que todos estos desafíos que tenemos los podamos resolver pronto y de la manera más inteligente.
Por eso, si bien festejo este momento, invito a mis colegas a que busquemos los consensos necesarios de manera urgente, dejando de lado el egoísmo y la ideología, y trabajando todos juntos, como lo pide el presidente, para sacar el país adelante en un momento que requiere del esfuerzo de todos.