En principio, me gustaría destacar el hecho de encontrarnos debatiendo una ley progresiva, equitativa, federal y solidaria, apostando nuevamente al fortalecimiento y desarrollo de la producción y del trabajo en la Argentina.
Esto no es casualidad; venimos trabajando en políticas públicas concretas de promoción con el fin de colaborar desde el Estado mediante beneficios fiscales e impositivos para aquellos sectores que más lo necesitan.
En el día de hoy, la iniciativa corresponde a todas aquellas empresas y emprendimientos destinados al diseño, adaptación y desarrollo de producción de software y servicios afines a las nuevas tecnologías, con el fin de incentivar una reactivación productiva, generando nuevos empleos.
Esta ley es una herramienta fundamental para fomentar la industria a través de la explotación y desarrollo de la economía del conocimiento y la digitalización de la información, extendiendo el universo de rubros y actividades comprendidas, tales como publicidad, diseño, recursos humanos, traducción y contabilidad.
Entre las modificaciones, me gustaría destacar, respecto de las empresas, el beneficio en el impuesto a las ganancias, cuyo recorte ya no será del 60 por ciento para todos los beneficiarios del régimen, sino solo para las micro y pequeñas empresas, quedando en 40 por ciento para las pymes, y las grandes empresas tendrán un beneficio del 20 por ciento.
Es importante comprender que el sistema impositivo en la Argentina debe empezar a trabajarse desde la progresividad. En este sentido, se debe contemplar y establecer impuestos o beneficios impositivos diferenciales en cuanto a los ingresos de las empresas.
Por otra parte, en esta misma línea, desde el Estado debemos generar las condiciones para garantizar la plena igualdad de oportunidades, promoviendo la inclusión laboral de quienes se encuentran con una gran dificultad para acceder al mercado laboral, como las mujeres, personas travestis y trans, aquellas personas con discapacidad, residentes en zonas desfavorables y/o provincias de menor desarrollo relativo, beneficiarios de planes sociales, así como profesionales con estudios de posgrado en materia de ingeniería, ciencias exactas o naturales.
En este caso, el bono de crédito fiscal, equivalente al 70 por ciento de las contribuciones patronales pagadas solamente por los empleados afectados a las actividades promovidas en la presente ley, aumentará al 80 por ciento cuando se trate de nuevas incorporaciones laborales, contemplando todas aquellas situaciones de gran vulnerabilidad al momento de conseguir un empleo.
Es imprescindible garantizar la igualdad real de oportunidades. Debemos generar herramientas que incentiven la contratación de mujeres, de personas trans, de personas con discapacidad, de quienes viven en barrios desfavorables, porque la situación laboral en la actualidad nos sigue mostrando un mercado injusto y discriminatorio. Ello nos obliga a adoptar medidas que generen un verdadero cambio no solo en el ámbito laboral sino también social.
En estas circunstancias, estoy convencido de que el trabajo articulado entre el Estado y el sector privado tiene como objetivo la contribución de herramientas indispensables para incrementar la producción en nuestro país, pero siempre con el objetivo de proteger y generar más puestos de trabajo, concibiendo como único resultado el fortalecimiento del bienestar de todas y todos los ciudadanos.