Adelanto mi voto afirmativo respecto de las incorporaciones y modificaciones propuestas por el Honorable Senado al texto sancionado por este cuerpo.
Varios señores diputados de mi bloque han destacado la importancia de esta ley como parte de una política pública integral de estimulo a la industria tecnológica, y de estímulo al talento para generar tecnología, que es precisamente eso, es decir, la Economía del Conocimiento.
En este tiempo en que hemos estado aislados a raíz del COVID-19 hemos visto como muchos negocios han podido reconvertirse de manera digital, lo mismo que la enseñanza, que se ha apoyado en la tecnología para lograr la continuidad pedagógica. Es decir que la actividad tecnológica ha producido un cambio estructural en las actividades económicas, sociales y políticas y nos atraviesa, para bien, en nuestra vida cotidiana y avanza precipitadamente.
Pero en esta intervención no voy a redundar en estos aspectos que ya han sido abordados, sino destacar dos ejes que me parecen importantes. Uno es la importancia que tiene este proyecto de ley para el desarrollo a nivel federal, ya que es una gran oportunidad para que la industria tecnológica se desarrolle como un sector productivo a nivel federal por las particularidades de esta actividad.
Si bien no contamos aún en nuestra provincia con un cluster tecnológico, no es menos importante que sí funcionan muchos y con gran diversidad geográfica en la Argentina y puede ser un sector dinamizador para las economías locales, la ocupación de mano de obra calificada y, sobre todo, el desarrollo de capacidades en todo el país.
Por eso celebro que en su sanción esta Honorable Cámara haya incluido entre los incentivos adicionales la incorporación de personas residentes en zonas desfavora¬bles y/o provincias de menor desarrollo relativo, precisamente con esa mirada federal, lo mismo que los beneficios por nuevas incor¬poraciones laborales de mujeres y personas travestis, transexuales y trans-género -sobre lo cual también tengo una iniciativa presentada- o las incorporaciones de profesionales con estudios de posgrado en materia de ingeniería, ciencias exactas o naturales y personas con discapacidad.
Estos incentivos, que estaban establecidos en la sanción que dimos al proyecto en el mes de junio, tienen un profundo significado federal, y a fuerza de ser reiterativo y luego de algunos discursos críticos a la norma no quería dejar de resaltarlos.
El otro tema que quería destacar respecto de las incorporaciones realizada por la Cámara revisora es el de los estímulos para las micro, pequeñas y medianas empresas.
Si un sector de la economía que requiere el apoyo del Estado es el de las mipymes. Estoy convencido de que si el Estado direcciona políticas diferenciadas para las pymes en cualquier sector productivo eso derrama en toda la cadena de producción de bienes y servicios, precisamente por la flexibilidad de adaptarse a los cambios tecnológicos y el gran potencial de generación de empleos.
En este sentido, las modificaciones introducidas, como los criterios de segmentación progresiva respecto de la reducción de alícuotas en el impuesto a las ganancias, de un 60 por ciento para las micro y pequeñas empresas y de un 40 por ciento para las medianas empresas, como así también las situaciones especiales de empleo genuino que promueve el proyecto venido en revisión, son medidas concretas que se establecen a favor de las mipymes.
Por las razones expuestas, debemos sancionar esta ley y brindar a nuestro país el instrumento y los incentivos que la Economía del Conocimiento nos demanda.