Para comprender la importancia que conlleva el reconocimiento que hoy se está otorgando a los profesionales de la fonoaudiología es importante rescatar de su historia algunas singularidades acerca de su evolución en nuestro país.
En primer lugar hay que mencionar como unos de los hitos más importantes la creación, en 1947, del Instituto de Foniatría, y un año más tarde, en 1948, el curso de reeducado fonético, ambos creados por el doctor Ramón Carrillo, quien en ese entonces era secretario de Salud Pública del primer gobierno de Juan Domingo Perón. Estos hechos dan cuenta del impulso innovador, entre otras cosas, de las políticas públicas sanitarias inauguradas por Carrillo, que hoy son fuente del ejercicio profesional de la fonoaudiología.
En este marco incipiente la fonoaudiología encuentra un campo propicio para empezar a crecer y gestarse. Se constituye entonces como una disciplina que encuentra mayor aplicación en patologías y afecciones que en ese momento se denominaban trastornos de la resonancia. La vanguardia de las políticas públicas sanitarias de Carrillo abrió una puerta importante para que siga evolucionando.
Otro de los puntos importantes fue la incorporación, en 1967, a la ley 17.132, de Ejercicio de la Medicina, Odontología y Actividades de Colaboración. Pero la ley limitaba en su ejercicio a los profesionales, ya que no podían diagnosticar ni realizar indicaciones terapéuticas, sumado a que debían realizar su actividad bajo la tutela de un médico.
Sin embargo, a pesar de este excesivo control, éste se fue horadando con las legislaciones provinciales que fueron incorporando al ejercicio de la fonoaudiología como una actividad autónoma, además de organizarse en colegios profesionales y federaciones que terminaron por romper con la dependencia del sistema médico, hasta llegar al proyecto de ley que hoy estamos votando.
Podría decirse que la sanción de leyes regulando la profesión en las provincias fue un impulso federal que sirvió como antecedente a la legislación nacional. En efecto, en Salta, mi provincia, el ejercicio de la Profesión de Fonoaudiólogo, Licenciado en Fonoaudiología y Doctor en Fonoaudiología fue instrumentado en 1996 a través de la Ley 6.853.
Posteriormente, en 1998, mediante la ley 7.004 se creó el colegio profesional, con sus respectivos órganos, y por supuesto las competencias pertinentes para el gobierno de la matricula.
Para finalizar, celebramos la sanción de esta ley, que viene a unificar en un cuerpo normativo nacional, las atribuciones del ejercicio de esta imprescindible profesión del ámbito de la salud, que se complementará con las legislaciones provinciales y redundará en un salto cualitativo para los y las profesionales en fonoaudiología.