Creo que no está de más decir que todos los diputados que vinimos a acompañar y trabajar por un proyecto más inclusivo para todos los argentinos, hoy sentimos un cierto grado de impotencia al ser conscientes de que no pudimos, a raíz de la pandemia que sorprendió y azotó a todo el mundo, abocarnos de lleno a solucionar aquellos graves problemas que vienen sufriendo las economías regionales, las que claramente se vieron agravadas con la última gestión, al punto de tener que haberse sancionado la ley 27.507 a finales de su mandato.
No tengo dudas de que es necesario trabajar en soluciones y políticas de fondo para fortalecer y reactivar la economía del sector. Sin embargo, el hecho de que hayamos prorrogado la presente ley me da la tranquilidad de que no hemos venido a hacernos los ciegos, que reconocemos y aceptamos las dificultades que atraviesan nuestras economías regionales y que seguiremos trabajando incansablemente para atacar sus problemas desde la raíz, entendiendo que esta prorroga es una solución parcial, pero necesaria hasta que logremos generar las soluciones de fondo.
Nuestro país es el octavo productor de cítricos del mundo. Producimos más de 3 millones de toneladas de limones, de naranjas, de pomelos y de mandarinas, siendo este sector generador de más de 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos y de más de 7.000.000 de dólares al año en exportaciones.
Particularmente en la provincia de Salta, por la que ocupo una banca en esta Honorable Cámara, la actividad citrícola es muy importante en la vida socioeconómica.
Las regiones del NEA, del NOA y del Nordeste de Buenos Aires concentran casi el 99 por ciento de la producción de la República Argentina. El 61,20 por ciento corresponde a la región del NOA, siendo la provincia de Salta el segundo productor de cítricos de la región, pero el principal productor y exportador de pomelo del país, con el 36 por ciento del total de la producción y habiendo exportado 22 millones de dólares en cítricos en 2017.
Todo lo expuesto no deja lugar a dudas de la importancia de haber prorrogado la emergencia para el sector, pues la coyuntura actual ha hecho que con total acierto hayamos debido orientar los recursos al sostenimiento del empleo existente y la distribución de recursos para las economías o sectores informales o de mayor vulnerabilidad, pero siempre buscando proteger simultáneamente la salud de cada uno de los argentinos.
La eventual normalización y control de la pandemia a través de una futura vacuna nos interpela a ir repensando en lo inmediato los planes y políticas a aplicar para generar soluciones de fondo para el sector, buscando lograr una rápida reactivación de las economías regionales.