Este presupuesto está diseñado, como lo dice el mensaje de elevación, para administrar una situación de emergencia económica agravada por la pandemia, estableciendo un esquema de política fiscal expansiva orientado a generar una recuperación del nivel de actividad.
Por eso es central reparar en que el destino de los fondos asignados se transforma también en inversión en niñez y adolescencia cuando se fortalecen los sistemas educativos y sanitarios y, fundamentalmente, cuando las familias acceden a mayor dignidad en sus viviendas, sobre todo cuando pueden sostenerse con sus empleos y mejoran los salarios.
En esta fecha signada por la figura de Néstor Kirchner quiero recordar lo que él nos decía: la mejor política social es una política económica que nos contenga e incluya a todos.
Por último, no quiero ser redundante respecto a las implicancias que tiene para mi provincia el enfoque federal que este presupuesto asume y yo reivindico, que además resulta coherente con la acción desplegada en estos primeros meses de mandato por el Poder Ejecutivo. Hemos ido viendo con particular satisfacción cómo día tras día se fueron coordinando las decisiones con todos los niveles estatales.
No voy a dar detalles específicos de las previsiones para mi provincia, porque lo han hecho mis colegas, pero no puedo dejar de celebrar que, luego de cuatro años de hostigamiento y discriminación, Santa Cruz vuelve a tener la consideración que su pueblo merece en esta ley de leyes.