Formo parte de una generación de mujeres que incursionó en la militancia política y social, en el marco de la resistencia a las políticas neoliberales de los 90. La crisis económica y social de 2001 dejó al descubierto, como ninguna otra crisis antes, que las mujeres somos las más vulneradas por el neoliberalismo. La informalidad, la precarización, el desempleo, la pobreza y la indigencia siempre nos impactan primero y más fuerte. Lo mismo sucede con la violencia.
La historia quiso que me tocara asumir por primera vez esta banca en diciembre de 2015, en los albores de otra oscura noche neoliberal; una noche afortunadamente más corta, pero no por ello menos dolorosa. Durante mi primer mandato como diputada nacional vi a este Congreso votar presupuestos antipopulares, antinacionales y antimujeres y disidencias. Si los presupuestos del macrismo eran la prescripción de un brutal ajuste con perspectiva héterocispatriarcal, su ejecución, o mejor dicho su subejecución, fue la consagración de una política deliberada de feminización de la pobreza y desprotección absoluta de las mujeres y las disidencias.
Este año, por primera vez en la historia argentina, aprobaremos un presupuesto con perspectiva de género, lo que se ve reflejado tanto en su metodología, que permite visibilizar las políticas públicas orientadas a cerrar las brechas de desigualdad, como en las importantes partidas destinadas a ellas.
Este presupuesto se basa en un modelo de desarrollo económico sostenible que reconoce aquellos trabajos esenciales no remunerados que realizan millones de mujeres; lo que cobra especial relevancia en la coyuntura de la pandemia que ha profundizado las desigualdades de género, ampliando brechas de ingresos, de cuidados, de tiempo, laborales y de violencia. Por este motivo, las políticas públicas de igualdad de género son una prioridad en este proyecto de ley de presupuesto.
Vamos a los números. El último presupuesto macrista prometió 234,3 millones de pesos para el Instituto Nacional de las Mujeres, que luego obviamente subejecutó. Nuestro gobierno, apenas asumió en diciembre pasado, jerarquizó al instituto creando el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad. En el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, que estamos tratando, el presupuesto del flamante ministerio asciende a 6.204,8 millones de pesos. En términos reales, esto implica un incremento del presupuesto para 2019 equivalente a trece veces. El crecimiento es exponencial.
Si analizamos el presupuesto destinado al conjunto de políticas públicas con impacto en género, el macrismo apenas ejecutó 184,1 millones de pesos el año pasado. En cambio, el proyecto de ley de presupuesto para 2021 que estamos tratando contempla partidas destinadas a políticas de género por 1,3 billones de pesos, lo que representa el 15,2 por ciento del total del presupuesto y el 3,4 por ciento del producto bruto interno.
Lo único transversal en materia de políticas de género durante el macrismo fue la subejecución. En este sentido debemos decir, en primer término, que el Programa de Desarrollo de Salud Sexual y Procreación Responsable, dentro del cual también se encuentra el apoyo a la reproducción médicamente asistida, sólo ejecutó 2,1 millones de pesos sobre los 8,6 millones de pesos presupuestados para 2019. Es decir que subejecutó el 75,58 por ciento.
En segundo lugar, el Programa de Fortalecimiento de la Educación Sexual Integral sólo ejecutó 48,1 millones de pesos sobre los 81,94 millones de pesos presupuestados para 2019, lo que significa que subejecutó el 41,3 por ciento.
¿Dónde fue a parar todo el presupuesto, que nunca llegó como políticas públicas a las infancias, las juventudes, las mujeres y las disidencias? ¡Se fueron al pago de intereses de la deuda con la que financiaron la fuga de capitales! Priorizaron la “timba” financiera a las políticas de género. Se hartaron de aprobar leyes a las que no les pusieron ni un peso. Y cuando se lo pusieron en los papeles, luego se lo sacaron en los hechos. Después vienen a hablar de demagogia.
¿Saben por qué perdieron las elecciones? Porque al final de cuentas, los hechos valen más que las palabras. El marketing tiene un techo que se llama realidad, cuya vivencia se impone más temprano que tarde. Y como el peronismo nació para gobernar para las mayorías, eso es lo que hemos venido a hacer. Venimos a hacer, y venimos a hacer feminismo popular.
Este proyecto de ley de presupuesto representa una inversión social sin precedentes en materia de género, orientada fundamentalmente a garantizar la independencia económica de las mujeres y las disidencias a través de políticas previsionales, laborales y sociales y de infraestructura del cuidado. Asimismo, el proyecto de ley de presupuesto garantiza el cumplimiento en todo el territorio nacional de los derechos conquistados por las mujeres y las disidencias, para que sean derechos efectivos y accesibles para todes.
Después de varios años de ausencia del Estado, volveremos a contar con partidas específicas para salud sexual, salud reproductiva y educación sexual integral. Para que todes puedan gozar libremente de su sexualidad, cuidándose y cuidando a les demás. Para que todes puedan realizar sus sueños de maternar y paternar cuando así lo decidan. Para que todes puedan realizar su identidad y expresión de género, no importa dónde vivan. Para que todes puedan socializarse en instituciones educativas respetuosas de los derechos de las mujeres y las disidencias. En definitiva, como reza nuestra marcha, para que reine en el pueblo el amor y la igualdad.