Nos encontramos transitando uno de los años más difíciles en la historia mundial. Nunca un virus había logrado afectar la vida cotidiana con las escalas como este. Así como hoy nos encontramos debatiendo la hoja de ruta para 2021, también lo está el resto del mundo, en una realidad de caídas constantes de los PBI de los países de distintos colores políticos: Reino Unido, un 21 por ciento; España, un 17 por ciento; Francia, un 18 por ciento, y Dinamarca, un 12 por ciento. Y frente al escepticismo sobre qué nos deparará el año entrante, sobresale una seguridad: la certeza de que esta salida es colectiva, con un Estado presente.
Mientras estamos debatiendo este presupuesto, miles de argentinos padecen en el cuerpo y le dan pelea al coronavirus. Otros también continúan un doloroso duelo por los seres queridos que perdieron. Hoy mi provincia despide a 6 personas, totalizando 137 fallecidos. A ellos, que no pueden despedirse, que lo padecen, nos debemos especialmente esta noche. También al servicio de salud, a los bomberos, a los recolectores de residuos y a todos los trabajadores esenciales.
A la crisis de la pandemia, nuestro país le suma una crisis social y económica previa. Este gobierno inició su mandato en diciembre de 2019 con un 35 por ciento de pobreza, que alcanza a la mitad de los niños y niñas. Ese es un número que los miembros del interbloque del Frente de Todos tenemos grabado a fuego, porque no son datos sino argentinas y argentinos con hambre y sin sueños. El desafío de este gobierno ya era muy grande.
Frente a este escenario, es prioritario que reflexionemos sobre nuestras acciones, nuestra relación con nuestro medio ambiente, y que conformemos sobre todo lazos más humanitarios y solidarios. Porque sabemos que todos los ciudadanos están haciendo un esfuerzo inmenso. Hoy se ha hablado del dólar, de lo difícil que es para quienes están haciendo lo imposible por seguir con su negocio, con la escuela, etcétera. Pero ya había miles de personas sin trabajo, con subas de tarifas, etcétera.
El presidente Fernández nos dijo en su mensaje del mes de marzo: “Esta será la prueba más exigente que la Argentina haya tenido en lo que va del siglo”. Hoy reafirmamos que, frente a esta adversidad, estamos todos unidos; por eso hoy tenemos una responsabilidad mayor como legisladores.
Hoy debatimos un proyecto de presupuesto donde claramente se evidencia cuál es la prioridad de este gobierno: poner a la Argentina de pie. Esta propuesta es antagónica a la presentada por el gobierno de Juntos por el Cambio; el eje está en la gente, no en la deuda.
La presente iniciativa nos invita a transitar un camino laborioso y prudente, pero sobre todo de solidaridad. Este gobierno no nos quiere seducir con recetas mágicas de afuera, sino que pone foco en la infraestructura y en la vivienda como eje central para la generación de trabajo. Ese es el mayor anhelo que tenía y tiene el pueblo que hace un año depositó su esperanza en las urnas: poder trabajar y crecer. Esa es y debe ser nuestra guía.
Por eso quiero resaltar que para el año que viene se duplica el presupuesto destinado a la infraestructura productiva, y resaltar además la gran inversión en la infraestructura destinada a las escuelas, a las universidades y a la conectividad.
Para quienes afirman que este presupuesto no considera a los niños, debo señalar que, por solo nombrar algunos de los ejes centrales, se aumenta más de un 800 por ciento el monto destinado al fortalecimiento edilicio de jardines infantiles, más de un 600 por ciento en el plan nacional de educación digital.
En particular, quisiera destinas algunas líneas con relación al presupuesto para mi provincia, San Luis. En este caso es también para el gobierno nacional cumplir con las deudas e iniciar el cumplimiento de lo que por derecho nos corresponde: los 7.500 millones como parte de pago que siempre defendimos y reclamamos desde nuestro espacio, con la misma fuerza que, proporcionalmente, creemos que son las posibilidades desarrollo para cada puntana y para cada puntano. Sigo insistiendo en que quede plasmado en el plexo legal, como artículo 110 bis, ya que no es solo una formalidad, sino una obligación expresa con un objeto determinado y vinculante.
Esas son herramientas centrales para reducir la desigualdad: la educación y el trabajo. Esas son las recetas que a nivel mundial vemos que también reducen la posibilidad de enfermarse. Un país que garantiza la redistribución de la riqueza, que disminuye la desigualdad. Vengo de un espacio político que supo demostrar el modelo del peronismo exitoso; sabemos que fue posible y que puede serlo.
Frente a este desafío histórico, se nos presenta la oportunidad de transformarnos; porque no se trata solo de levantarnos de esta pandemia y reconstruir, sino más bien de transformarnos como sociedad. Yo creo que es posible, y que esta es nuestra oportunidad de demostrar que realmente podemos ser mejores. Hoy estamos aprobando no solo el mapa para la reactivación de la economía, sino la apuesta a la educación, a la ciencia, a la creatividad y la fuerza que cada emprendedor de nuestro país le pone para tener mayor capacidad de producción. Hablamos de economía circular, de agricultura familiar, de introducir innovación tecnológica, de visibilizar las políticas de género. Es plasmar nuestro compromiso y obligación de incorporar a todos los chicos que no están en el sistema educativo; es apostar a que el crecimiento venga de la mano de la sustentabilidad y, sobre todo, sin dejar a nadie afuera.
Consideramos que es un camino posible. Como decía también Alberto Fernández en su carta, vamos a superar este desafío que nos impone la historia; con un presupuesto que refleja las expectativas de nuestra sociedad y que, por ende, es el faro que todo gobierno peronista tiene y va a tener. Por eso acompaño este proyecto.