6. INSERCIÓN SOLICITADA POR EL SEÑOR DIPUTADO SÁNCHEZ

Presupuesto General de la Administración Nacional para el ejercicio fiscal del año 2021

Señor presidente: este proyecto de Ley del Presupuesto para el 2021, con las estimaciones y proyecciones realizadas por el gobierno nacional, claramente es un artificio, una irrealidad, una mentira porque está destinado a un país que no es la Argentina. Es una irrealidad que se refleja en las previsiones de la inversión privada, en las importaciones y exportaciones, en el índice de inflación, en el valor del dólar y en la estimación del déficit fiscal. Este presupuesto no cumple el rol que debería cumplir en esta compleja coyuntura, el de ser la guía de las expectativas privadas para anclarlas en un ordenamiento macroeconómico.
Estamos muy lejos de los cinco pilares anunciados por el ministro de Economía -inclusión, dinámica productiva, estabilidad macroeconómica, federalismo y soberanía- para estabilizar la economía; más bien ha habido una paralización de la economía. La macroeconomía argentina perdió estabilidad en el 2007, cuando la inflación se instaló cómodamente en las dos cifras y, a pesar del congelamiento de precios e intervenciones en el sistema estadístico, no paró de subir. Tenemos un déficit fiscal creciente y persistente financiado con emisión monetaria y un régimen cambiario en donde la emisión pega primero en la brecha cambiaria. Luego se pierden reservas y el resultado ya lo conocemos: devaluación y efecto sobre los precios.
Tenemos un Estado que gasta mucho y gasta mal. El aumento del tamaño del Estado implica que es cada vez más difícil de financiar, ahoga al sector privado con más impuestos, regulaciones, impuestos inflacionarios, devaluación y elevado costo de capital. No se pueden tomar decisiones fiscales como si fuéramos Alemania, porque somos un país sin crédito navegando en un contexto de desconfianza y para salir de ese atolladero hace falta un programa fiscal y monetario a prueba de dudas.
También es preocupante que en el actual contexto de crisis, con importantes aumentos en los niveles de pobreza, el proyecto de presupuesto no incorpore partidas específicas para fortalecer las medidas de protección social o para facilitar la inclusión en la economía de los grupos más afectados por la pandemia y que, al contrario, se mantengan las políticas que han llevado a que los sectores más vulnerables sigan en la pendiente hacia una mayor dependencia del Estado, como es la situación indisimulable que se ha potenciado en este año 2020: el aumento progresivo de los índices de pobreza e indigencia.
Por otra parte, la economía de mi provincia del Neuquén tiene dos pilares fundamentales, los hidrocarburos y el turismo, ambos devastados por esta pandemia y por la utilización por parte del gobierno de instrumentos ineficaces para resolver problemas de fondo. A todas luces para este gobierno el sector de la energía no es una prioridad, no tiene plan, no tiene ideas, y en lo que va de esta gestión ya pasaron dos secretarios de Energía que otra vez aplican viejas recetas, subsidios, congelamiento de tarifas, restricciones al mercado de cambios, en fin, populismo energético que afecta a la clase media, y que no alcanza para disimular las graves falencias de la política aplicada y que ya fue anticipada por la propia Secretaría de Energía, en los anuncios realizados hace pocos días en los que se avisa sobre seguros cortes de electricidad para el verano.
Tampoco es prioridad para este gobierno la industria turística, que constituye una gran fuente de ingreso de divisas, generadora de puestos genuinos de trabajo y movilizadora de economías regionales, que desde el 20 de marzo atraviesa una situación crítica.
La ley de reactivación productiva de la actividad turística, que se aprobó recientemente, no sólo llegó tarde sino que tampoco es efectiva, porque lo que el sector requería era una ley de emergencia turística, con medidas que atiendan necesidades reales, proyecten un crecimiento sostenible y generen previsibilidad. Sin embargo, se aprobó un plan de auxilio que sirve para un tiempo de normalidad y no de crisis.
Este presupuesto se centra en aspectos ideológicos, de género y diversidad, y no en las cuestiones que el país real exige con urgencia. En este sentido, el nuevo MMGyD contará con un presupuesto 600% mayor en términos reales respecto de los mismos destinos que tenía el vigente durante 2020.
Solo para dar un ejemplo, el Plan Nacional de Acción Contra las violencias por Razones de Género contará con un presupuesto de $18.000 millones; sin embargo, no es posible identificar con claridad cuáles de los programas previstos que forman parte del Plan, cuánto será ejecutado en cada año, qué ministerios lo ejecutarán y como se fundamentan estos gastos considerables y los resultados esperados en función de las desalentadoras estadísticas existentes que demostrarían un gasto mal orientado.
Otras partidas con la misma indefinición son: “Acciones para la identidad de género”, del Ministerio de Salud, “Fortalecimiento de la Educación Sexual Integral y otras acciones educativas”, del Ministerio de Educación y “Políticas de igualdad y diversidad”, “Formación y cambio cultural” y “Apoyo a la implementación de políticas de género”, del MMGyD.
En suma, creemos que en muchos de estos casos se priorizan cuestiones propias de una ideología que predomina en funcionarios del gobierno por sobre las verdaderas necesidades de los argentinos. Un ejemplo de esto es que los ministerios de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (10%) y Desarrollo Social (11%) tienen presupuestos por debajo del 29% de la inflación pronosticada.
Así, aún en medio de esta terrible pandemia, no se proyectan generar las condiciones para una inversión profunda en materia sanitaria, educativa, ambiental o tecnológica.
Respecto a la educativa, estamos transcurriendo la mayor tragedia educativa de nuestra historia, y no hay indicios de cambiar la política de años de fracaso. Esto se percibe, por ejemplo, en la falta de inversión significativa en este rubro.
Algo similar ocurre con la innovación tecnológica, que es fundamental para salir del paso, pero se desinvierte en las instituciones científicas y se desalienta la actividad privada de las TIC.
Tampoco se le ha dado relevancia a la materia ambiental, por ejemplo, en el Plan Nacional de Manejo del Fuego al que se le han reducido fondos respecto de años anteriores, circunstancia que es muy preocupante para las provincias con forestación, por ejemplo, las patagónicas, en las que los incendios que se generan en los bosques se intensifican durante el verano.
Señor presidente: la pandemia no debería ser excusa para presentar e impulsar un presupuesto imaginario, irreal, forzado y artificioso. Con la premisa de que la Ley de Presupuesto debe ser destinada a un país real –y no a una entelequia ideológica- mi voto es negativo al proyecto, porque no se puede votar una falacia.

 

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