Los objetivos centrales del proyecto de presupuesto enviado por el gobierno nacional para el próximo ejercicio fiscal -del año 2021- estarán concentrados en consolidar la protección social de los sectores más vulnerables de la sociedad argentina, impulsar la recuperación económica post pandemia y comenzar a construir un camino de desarrollo sustentable sobre la base de una estructura productiva que asegure la generación sostenida de empleo con derechos y contribuya al bienestar social de las y los habitantes de la Argentina.
Como lo dice el anexo 3 del mensaje enviado por el Poder Ejecutivo, en el marco de la emergencia y crisis económica, profundamente agravada por la pandemia, el presupuesto se basa en dos principios fundamentales. El primer principio es que no hay estabilización macroeconómica posible sin una recuperación de la actividad económica; y para eso es necesario que el Estado juegue un rol central en pos de fomentar la recuperación. Se plantea un esquema de política fiscal expansiva orientado a generar una recuperación del nivel de actividad y, al mismo tiempo, la política fiscal se orienta a garantizar la protección de los segmentos sociales que están padeciendo con mayor virulencia la situación económica del país; se persigue establecer condiciones para el desarrollo de sectores productivos con potencial para generar un crecimiento de los niveles de productividad y de las exportaciones.
El segundo principio es que la sostenibilidad fiscal requerirá de esfuerzos consistentes en pos del equilibrio fiscal que sean compatibles con un sendero de crecimiento inclusivo. El equilibrio fiscal no debe alcanzarse a costa de los sectores más necesitados y postergados de la sociedad. El presupuesto concibe el equilibrio fiscal como el comienzo de un camino sostenido en esa dirección, a la cual podremos llegar si las argentinas y los argentinos logramos consensos básicos que nos permitan transitarlo en forma colectiva. En otras palabras, solo será viable y perdurable un modelo de desarrollo sustentable en términos económicos, sociales y políticos.
El camino transitado a lo largo de las jornadas hasta llegar al debate en el recinto muestra la importancia de construir los mayores consensos posibles para poner a la Argentina de pie luego de una crisis de deuda, con sus conocidas y graves implicancias, y la perturbación generada por la aparición del virus SARS-Cov-2. Los acontecimientos exigen distinguir qué aspectos nos hacen más débiles como país y cuáles más fuertes.
En ese sentido, creemos firmemente que la presencia de un Estado decidido a priorizar a aquellos que más sufren es el horizonte. Ante un presente histórico donde el virus le ha restituido a la muerte su inminencia, debemos evitar una escalada mayor en la catástrofe social y económica que recaerá con mayor fuerza sobre los más vulnerables. Estamos atravesando un momento mundial y nacional muy delicado. Debe prevalecer la solidaridad y la empatía. Es importante la presencia de un Estado fuerte y amplio que garantice la vida y el buen vivir de todas y todos los habitantes de Argentina. Por la vigencia y concreción del legado de Néstor Kirchner, por el valor de las palabras y las convicciones, por escribir nuestra propia historia sin condicionamientos y por todas y todos los jóvenes que creen en la política como herramienta de transformación.
Pero efectuadas estas consideraciones generales, no quiero pasar por alto la perspectiva de género plasmada en el proyecto de presupuesto.
Por primera vez se va a debatir en la Argentina un proyecto de presupuesto con perspectiva de género. Esto significa que la metodología utilizada en el diseño, en la ejecución y en la evaluación del presupuesto permite identificar y reducir las brechas aún existentes entre hombres, mujeres y diversidades, como así también plantea iniciativas concretas para prevenir y erradicar la violencia de género en todas sus formas y garantizar el ejercicio igualitario de los derechos.
Se llega a este presupuesto luego de haber realizado un análisis preciso en distintas áreas, basado en datos e indicadores, los cuales permiten comprender la magnitud de las desigualdades de género en nuestro país.
El proyecto de presupuesto 2021 plantea iniciativas concretas en políticas públicas inclusivas, diversas y transversales. Se prevén partidas presupuestarias para distintas áreas de gobierno que llevan adelante políticas de género, con acciones orientadas a disminuir las brechas de desigualdad.
Particularmente, se prevé para el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad la asignación de 6.205 millones de pesos en políticas de género; esto significa que se estipuló un monto trece veces mayor al asignado el año anterior al Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), organismo que precedió al actual ministerio.
Asimismo, se destinarán asignaciones presupuestarias para: el fortalecimiento de la Línea 144, de asistencia a mujeres víctimas de violencia; la construcción de espacios de cuidados, lactarios y jardines maternales; la creación de Hogares de Protección Integral; y la implementación efectiva en todo el país de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), que permitirá erradicar todos aquellos estereotipos y roles de género que producen violencias y discriminación.
El proyecto de presupuesto 2021 también prevé las prestaciones previsionales por moratoria previsional, de suma importancia para la autonomía económica de las mujeres dado que la moratoria previsional es la principal vía de la que disponen para jubilarse: el 85 por ciento de las mujeres jubiladas lo han hecho a través de la moratoria. Esta es una de las formas en las que el Estado reconoce el trabajo doméstico y de cuidados no remunerados de miles de mujeres que han ocupado el rol de ama de casa durante toda su vida o durante parte de ella.
Con respecto a las diversidades, se destinarán recursos para la elaboración de políticas orientadas a su autonomía económica y protección de las violencias y discriminación. En ese mismo camino, se prevé que en 2021 se lleve adelante el censo nacional que por primera vez tendrá entre sus preguntas la identidad de género auto percibida, lo que será una herramienta fundamental para construir datos, diagnósticos y, de este modo, mejorar las políticas públicas que incluyan a esta población.
En síntesis, este proyecto de presupuesto, con perspectiva de género, es un punto de partida para la recuperación económica a partir del rol central del Estado y el objetivo de lograr la sostenibilidad fiscal con inclusión social.