El trabajo en conjunto y mancomunado en el que pudimos construir este proyecto es una muestra de la importancia y centralidad con la que hemos tomado la problemática educacional en general y en particular en el contexto en el cual nos vemos inmersos a raíz de la pandemia del COVID-19.
En las largas jornadas en las que nos dedicamos a analizar las diferentes propuestas de acompañamiento a las y los estudiantes, en este contexto atípico e impensado, pudimos reconocer nuestras propias fortalezas y debilidades al plantearnos las estrategias disponibles para contribuir a fortalecer el derecho a la educación de niñas, niños, adolescentes, jóvenes y adultos dentro del sistema educativo nacional.
Entre las fortalezas que pudimos encontrar en la tarea legislativa, me parece importante resaltar y celebrar la expresión federal del proyecto que fue nutrido de las experiencias en el ámbito escolar de diversas provincias, tomando en cuenta las realidades particulares de cada territorio, incluida la provincia de La Pampa, a través de la intervención de su ministro de Educación.
Prestando atención a las experiencias locales, y encontrando los puntos en común que siempre nos guían, que son el de cuidar y defender el derecho de cada argentino y argentina a la educación, se pudo arribar a un consenso entre las diversas fuerzas políticas que intervenimos en la Comisión de Educación de esta Casa y logramos un proyecto que tiene por fin garantizar la atención integral de las problemáticas educativas en relación directa con los factores sanitarios, sociales y culturales, económicos, geográficos y pedagógicos que se han visto profundizadas y visibilizadas por la pandemia del COVID 19, y promover la continuidad de su trayectoria escolar y la terminalidad de los estudios de los niveles obligatorios.