Nos encontramos reunidos nuevamente en sesión ordinaria especial para debatir bajo modalidad mixta remota y presencial otro trascendente temario, dando muestra que este Congreso está atento no solo a las necesidades que el presente contexto plantea, sino también para seguir construyendo, entre todos, el país que queremos con menos asimetrías, mayores equilibrios, más oportunidades y más justicia social.
Es trascendente y celebro el proyecto de ley Capitales alternas del Programa Gabinete Nacional que hoy debatimos y nos llega en revisión del Senado. Se trata de un proyecto que viene del Ejecutivo nacional, enviado por nuestro presidente Alberto Fernández dando cumplimiento a su palabra. Lo digo como mujer argentina del interior, como catamarqueña, como representante del pueblo de la nación y recogiendo las enseñanzas y los valores que me fueran transmitidas desde niña por mi padre sobre el federalismo. Llegar a este punto en el que tratamos esta propuesta es para mí motivo de júbilo y me llena de orgullo.
Catamarca tiene una fuerte identidad que se fue forjando desde el tiempo precolombino y que nos llega hasta hoy poniendo en nuestra mano el compromiso de validarla y resguardarla. En esa identidad está su participación con todo lo que tenían en las guerras de la independencia, sus luchas por el federalismo, su lucha por no quedar atrás y su destacada cultura. Congruentemente con lo que afirmo, la historiografía del noroeste argentino refleja su participación relevante y su contribución en el proyecto de hacer nacer la Patria, la auténtica vocación de unidad nacional manifestada en tiempos en que se debatían federales y unitarios y el compromiso puesto en el proceso de organización política. Catamarca es la cuna del orador de la Constitución: Fray Mamerto Esquiú, con sus célebres sermones.
La historia escrita refleja que varias provincias, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, sufren un progresivo deterioro socioeconómico. Pierden sus producciones locales, al mismo tiempo que se produce el centralismo del puerto, lo que deja a provincias como Catamarca fuera del mapa de riqueza y desarrollo. Así comienza el descenso poblacional con relación a otras provincias.
Se produce a partir de entonces una concentración metropolitana, política demográfica, económica y cultural que se perpetuo a lo largo del siglo XX y llega al presente. Desde esta mirada, lo que acontece en Buenos Aires es nacional y lo que acontece en el interior son datos periféricos, como expresa el reconocido historiador en nuestra provincia Raúl Guzmán, ya fallecido pero cuya obra nos legó.
El pensamiento expresa una paradoja que es preciso revertir, si nos proponemos como dije antes seguir construyendo el país que queremos. El federalismo de nuestra ley fundamental tiene exigencias. Y la igualdad de condiciones para las provincias está en la base para su realización. El progreso, desarrollo y crecimiento armónico requiere cohesión, equidad, equilibrio, coordinación y condiciones equitativas de vida para nuestras comunidades para terminar con asimetrías.
Este proyecto, que tiene como objetivo “acercar las políticas de descentralización y federalización a todo el territorio nacional y profundizar la gestión y asuntos de gobierno atendiendo a las potencialidades y problemáticas de las diversas regiones”, nos da esperanza. No solo establece 24 capitales alternas en el territorio nacional, sino que también permite la relocalización o instalación de sedes centrales o delegaciones de organismos, algo que celebro y auguro que tendrán una mirada estratégica, conforme a regiones y contexto. Esta es una iniciativa transcendente que se encamina a sembrar políticas públicas realizadoras.
La provincia de Catamarca tendrá su capital alterna en la cuidad de Tinogasta. Ella se encuentra en el Departamento que tiene su mismo nombre (tiene dos jurisdicciones: Tinogasta y Fiambalá) de suma importancia por su riqueza histórica, social, económica, cultural, natural y turística. Pero, fundamentalmente, con gran potencial puesto que sobre el Paso de San Francisco tenemos el proyecto del Corredor Bioceánico Ferroviario que nos vincula con puertos de Chile y los mercados de Asia-Pacífico, al que consideramos una oportunidad histórica para potenciar y fortalecer la diversificación productiva, turística, las exportaciones, el desarrollo provincial y regional, un proyecto de neto carácter federal.
Este es un paso significativo que debe ser acompañado porque no tengo dudas de que contribuirá al desarrollo y crecimiento armonioso con la perspectiva federal que aspiramos para este siglo, para nosotros y para las futuras generaciones que habiten nuestro suelo.