15. INSERCIÓN SOLICITADA POR LA SEÑORA DIPUTADA MARTÍNEZ (M. D.)

Ley de Manejo del Fuego

El viernes pasado, cuando llegó el temario de esta sesión, realmente no fue el proyecto del llamado aporte solidario o impuesto a la riqueza el que me inquietó. Lo digo con todo respeto porque creo que es una norma inocua: ni trae riqueza ni es solidario y no contiene para nada respuestas concretas a los enormes problemas que arrastramos en la Argentina sobre la distribución de la riqueza, el rol de Estado como asignador de recursos, al sector productivo como generador de empleo, ni mucho menos a como un mecanismo de contención para los sectores más desfavorecidos. Lo digo poniendo en consideración a quienes lo impulsan y a quienes lo detractan.
Por el contrario, creo que el proyecto de modificación a la ley de manejo del fuego y la ley Yolanda sí son temas que este Congreso debe tratar. Me quiero detener entonces en dos o tres cuestiones porque el tiempo no da para más.
Primeramente, no se pueden debatir livianamente estos temas. Como verán, tanto a los funcionarios como a la dirigencia política les hace falta información y formación para poder abordar con agudeza los problemas ambientales. Son temas que requieren que los tratemos con un enfoque integral. Son problemas complejos, profundos, que no afectan a una región o a un sector. Son temas que afectan globalmente y a lo largo del tiempo, muchas veces excediendo nuestro paso por la vida. Son temas globales, multigeneracionales, que tienen que ver con la humanidad y nuestra propia supervivencia como especie.
Tenemos leyes y hemos avanzado en cuanto al marco legal. Salta a la vista que la carencia no es de legislación sino de intervenciones efectivas por parte del Estado.
Tenemos leyes, pero persisten los incendios. Tenemos prohibiciones, pero acumulamos tierra arrasada. Tenemos sanciones, pero faltan acusados.
Un segundo punto es considerar el origen de los siniestros. Existen incendios premeditados, pero también existe el accidental y el iniciado por terceros. Pero esta ley presume la especulación frente a los siniestros y en base a eso legisla.
Si no distinguimos claramente el origen del incendio, estamos cargando doblemente a la víctima de la quema. Frente a la destrucción, esta ley obliga a insistir en la actividad previa, independientemente de conocer las causas. Debemos lograr intervenciones estatales acertadas; si no, obstruimos.
Este proyecto produce una transferencia de responsabilidades, cuando la clave está en mejorar el funcionamiento del Estado, dotarlo de herramientas, que sea eficiente, que genere información que tenga una relación virtuosa y colaborativa con los gobiernos provinciales y locales para solucionar un problema; no crear otro. Esto me lleva al tercer punto: el rol del Estado.
¿Qué nos asegura que la especulación inmobiliaria es la razón de todo incendio? Puede que lo sea, no digo que no, pero los datos disponibles hoy en el Ministerio de Ambiente indican un mayor peso del registro de causas desconocidas que las causas intencionales o derivadas de la negligencia. Ese vacío -no sabemos si fruto de un peritaje inconcluyente, falta de investigación o errores de relevamiento- nos obliga a movernos sin información concluyente, y no podemos orientarnos por instintos, prejuicios, o relatos.
Esta no es una cuestión legislativa, sino de gestión y de errores de coordinación entre ministerios -como ser las competencias compartidas entre ambiente y seguridad-, gobiernos provinciales entre sí y con la Nación. Las leyes ya están; si faltan, son las que apuntan a la educación ambiental o la estructura de incentivos positivos para los propietarios. Pero no creo que con el castigo como única herramienta y poniendo todo en una misma bolsa podamos resolver el problema.
Comparto el espíritu ambientalista que trae esta ley, la preocupación y el compromiso de miles de jóvenes que nos interpelan para dar respuestas; pero, lamentablemente, no puedo acompañar un proyecto que pone solo el foco en la especulación inmobiliaria cuando en realidad los hechos son multicausales. Así que los convoco a seguir trabajando en la agenda ambientalista, que podamos hacerlo con la mayor apertura ciudadana, basándonos en la mejor evidencia científica. Creo que eso nos va a permitir generar un verdadero cambio de paradigma, sobre la base de consensos; esa es la única forma en la que vamos a poder.
 

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