La que debatimos hoy es una ley que seguramente quedará en la historia de nuestra experiencia democrática.
En un contexto de crisis sin precedentes para la Argentina y el mundo, planteamos a la sociedad toda la posibilidad de entender -en el marco de la comunidad que somos- que nadie se salva solo.
Pedimos a las personas más ricas de la Argentina que hagan un esfuerzo solidario para tenderle la mano al conjunto, por intermedio de una ley que apela a la coordinación y a la cooperación de todos y todas para morigerar así los efectos de la pandemia. El presente proyecto de ley se plantea en esos términos porque entendemos -como gobierno peronista- que la salida a la crisis será posible por intermedio de un accionar conjunto entre el Estado, los empresarios y los trabajadores de nuestro país.
Todos y todas sabemos que en la Argentina los que más tienen pueden ayudar mucho en un contexto como éste. No escapa al entendimiento de nadie que vivimos un escenario de crisis sanitaria y económica global, y que de manera excepcional debemos tomar medidas tendientes a morigerar las consecuencias negativas de la pandemia. Pero no nos hagamos los distraídos, asumimos el gobierno en diciembre pasado y sin pandemia, tuvimos que sancionar en este mismo Congreso las famosas leyes de emergencia como consecuencia de los desbarajustes que en la economía argentina generó el gobierno de Cambiemos.
Desde un principio estamos cuidando la salud y el trabajo de los argentinos, estamos haciendo lo que no hicieron en cuatro años de gobierno.
Hay una falsa dicotomía entre Estado y empresarios, y no podemos permitirnos caer en ese debate. Estamos apelando a la unidad nacional, estamos reinstalando el rol del Estado de cara a la reconstrucción argentina y por supuesto, estamos enfrentándonos en este recinto a las posiciones, absurdas, que asumen muchos de los diputados y diputadas que representan el modelo de Cambiemos y son parte del problema que azotó a la Argentina los últimos cuatro años. Es mentira que el universo de lo público y lo privado están disociados y entonces no se entiende la posición del bloque opositor. Lo que sí es cierto es que las 12.000 fortunas más grandes de nuestro país crecieron al calor del trabajo y el esfuerzo de los argentinos, y es esa misma sociedad que les permitió crecer la que les pide hoy mantener una visión solidaria de la vida.
El que aprobaremos hoy es un impuesto decididamente progresivo, y me permito como Justicialista saberme parte de un 17 de noviembre muy especial. Que hoy llevemos adelante una sesión de estas características es gracias a la visión política de nuestro presidente de bloque y, al mismo tiempo, es consecuencia de lo que siempre expresamos como movimiento.
Que aprobemos el aporte extraordinario a las grandes fortunas, la ley de Manejo del Fuego y la Ley Yolanda no es ni más ni menos que otro guiño de la historia. Quiero aprovechar entonces la oportunidad para saludar en su día a todos nuestros compañeros y compañeras militantes que a lo largo y ancho del país, y en especial en mi querida provincia de Santa Fe, nos vienen demandando la creación de este impuesto. Hoy lo hacemos posible y lo cierto es que esta instancia merece ser celebrada por todos y todas ya que estamos dando lugar a un país más justo y equilibrado.
Convocamos a construir un país de todos donde los que más tienen le tiendan la mano al conjunto; un proyecto de país que cimentado en la solidaridad de sus habitantes pueda volver a estimular la producción y cuidar el trabajo. Nos estamos vacunando contra el egoísmo, esperando recaudar unos 300 millones de pesos que destinará nuestro gobierno a comprar equipamiento de salud, urbanizar barrios populares e inyectar de recursos a las pymes, verdaderas generadoras de empleo en la Argentina.
A partir de mañana nadie va a ser menos rico en la Argentina, lo que sí habremos logrado es equilibrar la balanza para que nuestro país, por intermedio de una necesaria progresividad impositiva, alcance otro nivel de justicia y pueda empezar a pensar en una reconstrucción de la Argentina cimentada en la solidaridad que desde siempre ha caracterizado a nuestro pueblo.