22. INSERCIÓN SOLICITADA POR EL SEÑOR DIPUTADO RAMÓN

Ley de Manejo del Fuego

Introducción en el tema. Hay dos cosas que tenemos que tener claro con esta reforma a la ley de manejo del fuego: esto primero es un problema ambiental y mucho después es un problema económico. Y segundo, los esquemas que venimos manejando fracasaron y tenemos que tomar medidas fuertes. El tiempo para tibiezas se terminó. No podemos seguir en materia ambiental, priorizando una y otra vez el aspecto económico.
Estos planteos de la propiedad privada, de la exageración y de tantas cosas que levanta el proyecto, los escuchamos una y otra vez, y son el intento de no hacer nada en este Congreso, para que se siga haciendo lo que se le viene en gana a los fuertes por afuera.
Porque tengámoslo claro: no es el pequeño productor el que justo se beneficia con las quemas o los desmontes. Son los grandes emprendimientos.
No es casual que este Congreso, en 2019, sesionó menos que en cualquier otro año de la democracia.
Mientras que nosotros no actuemos, los fuertes se van a llevar puestos a los que menos tienen y al bien común.
Diagnóstico. En materia ambiental y, en este caso, las consecuencias son claras: la Argentina representa el 4,5 por ciento del desmonte a nivel global.
Desde el dictado de la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos de 2007 hasta 2015, fue disminuyendo el desmonte -aun cuando nunca se detuvo-, para pasar a aumentar desde ese momento hasta la actualidad.
Aun con esta ley, la deforestación superó las 2,8 millones de hectáreas desde su aprobación. Estamos entre los diez países con mayor cantidad de bosques perdidos por año según la FAO.
Este año faltaron herramientas: con las mismas herramientas de siempre, los resultados son cada vez más devastadores. El Estado no tiene las herramientas para frenar los incendios y la especulación es constante: todos los años vemos incendios en los mismos lugares. Jamás aparece un culpable.
Los incendios no son en cualquier lugar, usualmente son en zonas específicamente protegidas. Los lugares los conocemos también; la inmensa mayoría se da en las provincias de Santiago del Estero, con el 28 por ciento; Salta, con el 21 por ciento; Chaco, con el 14 por ciento, y Formosa, con el 13 por ciento.
Los usos que terminan teniendo estas tierras son conocidos y violan directamente el objetivo de la protección: producción agropecuaria.
¿Qué tenemos que hacer? ¿Por qué pongo el ojo en esto? Por lo que dije al principio: esto es un problema ambiental; lo económico no puede ser el norte.
Cuando se busca expandir la frontera productiva, se lo hace a costa de la conservación de recursos naturales que son hoy, y cada vez más, esenciales. Y los incendios “sin culpables” son uno de los recursos más utilizados, cuando no directamente los permisos que violan la Ley de Bosques o las vías de hecho.
Yo sé que acá vamos a escuchar sobre la afectación a la propiedad, la dificultad de invertir y tantas cosas que todos los días escuchamos sin mayor explicación o sentido.
Lo que les propongo es que hagan lo que este Congreso tiene que hacer en la materia: pensar en el futuro.
El medioambiente no lo cuidamos nada más que haciendo negocios con la generación eólica. Lo cuidamos también de forma directa.
No podemos seguir con el verso de que todo lo protegemos indirectamente: el trabajo lo generamos dándoles recursos a los empresarios, la salud la cuidamos aumentando las cuotas de las obras sociales y parece que el medio ambiente lo cuidamos si los consumidores no tiran las pajitas al piso.
Estos discursos simplificadores y que tratan de ocultar los problemas, no caminan más. Como venimos, estamos cada vez peor. Los mecanismos que tenemos no funcionan. Las propuestas de “buscar el culpable” no dieron ni van a dar resultados.
Por si fuera poco, mientras nos plantean este tipo de respuestas -que nunca funcionaron-, se quejan de que se plantee tener fiscalías especializadas en la materia o estructuras para estos controles. Entonces, ¿queremos evitar los incendios o hablamos del medioambiente cuando hay negocios nada más?
El objetivo de este Congreso es frenar esta afectación ambiental, no por un tema de propiedad, o de producción directa o beneficio, sino porque no podemos avanzar una hectárea más en la deforestación.
No podemos permitir que se hagan negocios a costa de nuestro medioambiente. Porque lo que parecía que no causaba consecuencias hace 70 años, hoy lo estamos sufriendo con el cambio climático y con incendios cada vez más incontrolables y graves -los derivados del clima y la sequía y los otros-, con sequías e inundaciones.
No podemos aceptar respuestas genéricas como que “hay que ir a buscar el culpable”. Lo que hay que matar es el negocio de la quema ilegal. Este proyecto es duro y, por eso mismo, efectivo. Mata el negocio de la quema ilegal. Es un primer paso que acompañamos.
Para ir cerrando, quiero decirles que no podemos estar con tibiezas en la protección del medio ambiente. Tenemos que cuidar nuestros bosques.
Tenemos que cuidar nuestra agua. No hay tiempo para ser medidos; no hay más tiempo. Las consecuencias son evidentes, y en muchos aspectos, hasta llegamos tarde.
Nuestro país es una reserva natural enorme a nivel mundial y eso no solo es un orgullo, sino que es una responsabilidad.
Los intereses económicos y la especulación inmobiliaria no pueden venir a esta mesa a empañar o empeñar el bien común.
Me alegro de este paso para controlar lo que todos vemos, pero algunos eligen dejar pasar.
Tenemos que seguir en este camino de protección ambiental y de control a la especulación inmobiliaria, que tanto aquí como en otros temas van atados a hechos delictivos de todo tipo.

 

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