Todos sabemos que hay momentos en la historia de los pueblos, hay hechos en la historia de las sociedades, que marcan un punto de inflexión, momentos que marcan un antes y un después, un cambio de paradigma. Nadie puede dudar de que esta sesión histórica a la que hoy asistimos vuelve a marcar un cambio importante en la historia de la Argentina, quizás como se vivió en esta misma Cámara de Diputados cuando se debatió y aprobó la ley de divorcio en el año 1987, o más tarde la ley de matrimonio igualitario, o la ley de paridad de género.
Basta ver las imágenes que nos llegan de la calle en estos momentos para, sin dudarlo, saber que estamos hoy ante una jornada histórica.
Con la interrupción voluntaria del embarazo, que ya convertimos en ley hace unos minutos, dejamos atrás ese Estado que miraba para otro lado, ese Estado que mantenía una ficción legal en su Código Penal para criminalizar el aborto, ese Estado que señalaba con el dedo a las mujeres que padecían el drama de abortar, haciéndose el distraído con la triste realidad de los 300.000 abortos clandestinos al año y la muerte de tantas argentinas.
Con la aprobación de la interrupción voluntaria del embarazo, precisamente, buscamos ser un Estado que quiere estar presente, que se quiere hacer cargo; un Estado que no quiere dejar solas y en la clandestinidad a sus mujeres frente al aborto.
Que dudas caben de que también estamos ante otro día que marca un antes y después, cuando ahora estamos ya tratando el Proyecto de los mil días, para salir del Estado indolente, del Estado ausente que se justificaba diciendo que en la Argentina las mujeres se embarazaban para cobrar una asignación universal por hijo, como lamentablemente escuchamos durante el gobierno anterior.
Por eso ahora nos toca debatir y aprobar también este proyecto de los mil días, para pasar a un Estado presente que quiere acompañar la maternidad; por eso extendemos la asignación por embarazo a los nueve meses. Es un Estado que quiere estar presente ahí, en la primera infancia, hasta los 3 años de las nuevas generaciones de argentinos y argentinas; por eso creamos la asignación por el cuidado de la salud integral. Es un Estado presente; eso es el proyecto de los mil días.
Bien decía nuestro presidente que el proyecto de los mil días va de la mano del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, porque nosotros nos hacemos cargo de todo el problema, no solo de la mitad. Nosotros venimos a dar soluciones, a dar respuestas, a poner la cara, a proponer desde un Estado presente.
¡Qué diferencia! En el año 2018, los especialistas del “ring-raje” tiraron la piedra y escondieron la mano; decían que querían ocuparse del problema, pero terminaron militando para que el proyecto se cayera en el Senado, y como siempre, no terminaron resolviendo nada.
Y sí, hacía falta un gobierno peronista para poner verdaderamente en agenda a la salud pública; hacía falta un presidente que, por convicción y sin especulación política, se animase a transformar genuinamente la vida de las y los argentinos, y todavía algunos se preguntan por qué lo hacemos en medio de una pandemia.
¿Acaso puede haber otro hecho que haya puesto aún mas de relieve todas las deficiencias, todas las desigualdades que aún tenemos como país? Y la pandemia las ha hecho más visibles que nunca.
Por eso, el primer paso fue recuperar el Ministerio de Salud, ese que antes redujeron a una simple secretaría, ese mismo al que le recortaron un 30 por ciento de su presupuesto. Por eso, en este 2020 aumentamos el gasto en salud un 102 por ciento, fortaleciendo las prestaciones para hacer frente a la pandemia. Por eso logramos terminar los 12 hospitales que otros habían abandonado; por eso pudimos incorporar más de 3.500 camas de cuidados intensivos; por eso pudimos adquirir 4.000 respiradores; por eso generamos el Fondo Nacional de Equidad, y podría seguir con todo lo que se hizo desde el Ministerio de Salud.
Nuestro gobierno tomó la decisión política de invertir en salud y de invertir en la infancia. Por eso, el Ministerio de Salud aseguró la disponibilidad de la totalidad de las vacunas del calendario para todas las provincias, esas que otros dejaban vencer en algún galpón.
Por eso, este gobierno volvió a darles los medicamentos gratis a nuestros abuelos, mientras otros se los quitaban. Y todo mientras preparamos el operativo más grande de nuestra historia para la vacunación masiva contra la pandemia del COVID, como lo anunciaba hoy nuestro presidente.
Por eso hoy también es una jornada histórica, porque otro gobierno peronista viene a ampliar derechos, viene a legislar sobre la salud pública, que no es sino hacer justicia social.
Como lo hicieron Perón y Eva cuando los únicos privilegiados eran los niños, creando la Dirección de Maternidad e Infancia para combatir por primera vez la mortalidad infantil, o como también lo hicieron en 1948, al crear el Consejo del Niño, para cuidar la primera infancia.
Como lo hizo Néstor en el 2003, con el Plan Nacer, para asistir a todas las madres y niños sin obra social, o como lo hizo Cristina hace casi una década, cuando consagró el derecho a recibir la asignación universal por hijo, sin distinciones ni discriminaciones.
Hoy volvemos otra vez a poner al Estado de pie, que se pone al frente de los problemas. Hoy estamos legislando por un Estado presente. Eso es lo que viene a hacer este gobierno, ¡porque es lo que históricamente hemos hecho como peronistas!
¡Porque son nuestras banderas; porque donde existe una necesidad, nace un derecho; porque la justicia social es la que concreta el Estado asegurando el trabajo, la educación, la asistencia social y la salud pública!