4. INSERCIÓN SOLICITADA POR EL SEÑOR DIPUTADO FRIZZA

Modificación del índice de movilidad jubilatoria

Hace tan solo tres años discutíamos lo mismo que hoy estamos planteando en este recinto: una nueva fórmula para calcular el haber de nuestros jubilados, como si ese fuera el problema de fondo de la realidad que atraviesa este sector de la población.
Decíamos en aquella oportunidad que de una vez y para siempre resolvíamos el problema de los jubilados. Y erramos de nuevo. Ahora estamos discutiendo si los que ganan la mínima, ganan o pierden unos cientos de pesos anuales, o si le empatan o no a la inflación, creyendo que con eso se sale de la pobreza en la que están sumergidos nuestros jubilados.
Y acá quiero expresar que en realidad el problema principal no es el cálculo en sí para la actualización de haberes, sino el piso desde el cuál parten los cálculos. Obviamente, siempre es preferible una fórmula que garantice que los jubilados no pierdan poder adquisitivo, pero antes de debatir eso debemos discutir cómo los jubilados empiezan cobrando lo mínimo e indispensable para poder vivir dignamente.
Todos somos conscientes de la realidad que están pasando nuestros jubilados; sabemos que aquellos que tienen que pagar un alquiler no llegan ni a cubrir la canasta de alimentos básicos para subsistir. También sé, y reconozco, que se ha ampliado la cobertura de medicamentos como un paliativo, pero es insuficiente. Se han congelado desde hace tiempo las ayudas que llegaban para paliar los alquileres y esto perjudicó sobremanera los ingresos indirectos que tienen nuestros jubilados. Los jubilados necesitan un haber mínimo que les garantice dignidad, no los ingresos indirectos a los que hice mención.
Por eso insisto en que otra vez perdemos la oportunidad de dar una discusión de fondo, de cara a nuestros jubilados, y no de espaldas. Con este nuevo manoseo a los jubilados, también les agregamos incertidumbre. El cambio permanente a la ley genera una incertidumbre institucional demasiado peligrosa para nuestra democracia.
¿Es lógico cambiar las reglas de juego para nuestros jubilados de acuerdo con los vaivenes de la economía? ¿Son los jubilados la variable de ajuste permanente en nuestro país? Parece que sí, y esta es una de las grandes deudas de la democracia.
Entonces, ¿cómo resolvemos esto? No es sólo con la reforma de la fórmula de la jubilación, sino con un cambio general de la economía argentina en el que se garantice el crecimiento, aumente el empleo formal y se eliminen para siempre las jubilaciones de privilegio en nuestro país. Debe haber crecimiento económico del país para garantizar recursos suficientes y eliminar el peor impuesto de todos, que es la inflación. Asimismo, debe aumentar el empleo formal para eliminar, de alguna manera, la informalidad brutal que tenemos en la Argentina e incrementando la cantidad de aportantes al sistema previsional, con lo que disminuiremos la cantidad de trabajadores necesarios para cubrir una jubilación. Hay que eliminar de una vez por todas las jubilaciones de privilegio, algo para lo cual esta Cámara no ha tenido todavía el coraje suficiente. Ese mecanismo perverso ha generado una brecha injustificable entre los distintos niveles de jubilaciones.
Por último, una consideración más: tenemos que generar acuerdos políticos para dejar de achatar las escalas de ingresos. Hay que abandonar esa práctica nefasta de bajar las jubilaciones más altas, en lugar de subir los escalones más bajos hasta lograr un piso mínimo de dignidad para todos.
En este tema no debe haber chicanas porque nuestros abuelos no soportan más. No permitamos que pierdan de nuevo.

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