Recientemente la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advirtió que casi 1200 millones de estudiantes y jóvenes de todo el mundo están afectados por el cierre de escuelas y universidades debido al brote del COVID-19.
Ante la gravedad de la situación y los daños avizorados en materia educativa es que tal entidad lanzó una coalición mundial para acelerar el despliegue de soluciones de aprendizaje remoto, afirmando que la inversión en la educación a distancia debería servir no solo para mitigar el impacto del cierre de las escuelas sino también para establecer nuevos enfoques para desarrollar sistemas de educación más abiertos y flexibles para el futuro.
Por su parte, el director regional de Unicef para América Latina y el Caribe, Bernt Aasen advirtió que: “…Nunca tantas escuelas han estado cerradas al mismo tiempo. La expansión del coronavirus Covid-19 está dejando a la gran mayoría de los niños y niñas fuera de los colegios en las próximas semanas. Si se extiende más el cierre de las escuelas, hay un gran riesgo de que los niños y niñas se quedan atrás en su curva de aprendizaje y que los alumnos y alumnas más vulnerables no vuelvan a regresar a las aulas. Es vital que no dejen de aprender desde casa…”. Y agrega que: “Para darle continuidad a la educación de los alumnos y alumnas en sus casas hay que usar todas las herramientas y los canales disponibles, ya sea a través de radio, televisión, internet o celulares. Solo podremos enfrentar este reto a través de un esfuerzo conjunto de los Estados, del sector privado, de los padres y de los niños y niñas”.
A través de su informe denominado “Efectos del Coronavirus en la Educación”, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI sostuvo que si las actividades formativas online están bien ajustadas, la metodología y los contenidos son adecuados y el profesorado cuenta con la formación adecuada los resultados no tienen por qué diferir de la educación presencial y que las claves del éxito son el compromiso de los padres en la mejora educativa de sus hijos así como la formación del profesorado en el uso de las metodologías online y su interacción en el aprendizaje, poniéndose de manifiesto la importancia de la puesta en marcha de las herramientas telemáticas para la continuidad educativa en pos de reducir las consecuencias de la crisis sanitaria existente y que se traducen en un incremento de las brechas sociales.
En nuestro país 14.202.149 estudiantes en infantil, 1.694.680 niños y niñas; en primaria, 4.753.843 estudiantes; en secundaria, 4.612.663; en educación superior, 3.140.963 (Fuente: UNESCO) y miles de docentes se han visto afectados con motivo de las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio que fueran oportunamente adoptadas, lo cual ha conllevado al tránsito forzoso de un proceso de educación a distancia que no solo requiere la articulación de acciones multisectoriales en coordinación con todos los niveles de gobierno sino también de la constante labor de los docentes como recurso humano esencial, cuyo esfuerzo y dedicación ha generado admiración y reconocimiento por parte de todos los ciudadanos.
Ello en el entendimiento de que la educación y el conocimiento constituyen un bien público y un derecho personal y social que demanda un trabajo mancomunado de los distintos actores involucrados siendo un deber y responsabilidad indelegable del Estado nacional, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el proveer una educación integral, permanente y de calidad para todos los habitantes de la Nación.
Cabe señalar que de la “Encuesta de Percepción y Actitudes de la Población. Impacto de la pandemia y las medidas adoptadas por el gobierno sobre la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes” efectuada por el equipo de UNICEF Argentina, se desprende que el 81% de los hogares donde viven niños, niñas y adolescentes está en contacto con el sistema educativo y recibe tareas escolares para realizar durante el aislamiento dispuesto para evitar el contagio de coronavirus.
Se advierte que el 18% de los adolescentes del país no cuenta con Internet en su hogar, el 37% no tiene una computadora disponible para hacer trabajos escolares y hay disparidades en el contacto de los hogares con las escuelas.
Asimismo, el estudio de referencia revela que 8 de cada 10 hogares con niños, niñas y adolescentes que estudian, reciben tareas y están en contacto con la escuela, que acompaña sus avances, pero sólo un 25% señala que recibe contacto para monitorear la situación de las familias. Entre los y las adolescentes el WhatsApp es el medio más utilizado para contactarse con sus docentes, seguido por las plataformas educativas, mayoritariamente entre quienes tienen computadoras para tareas escolares.
Entre los y las adolescentes 8 de cada 10 afirmaron poder hacer las tareas para la escuela “sin ayuda de otros”, y en su mayoría a través de trabajos escritos: solo el 14% reportó la utilización de videoconferencias. Dos tercios de los hogares encuestados informaron que tienen tarea para hacer todos los días.
En términos regionales, Cuyo presenta un porcentaje significativamente mayor de hogares cuyos niños y niñas tienen tareas escolares todos los días (82%), mientras que en el NEA y NOA se observan los valores más bajos (57% y 61% respectivamente), por lo que deviene necesario maximizar los esfuerzos tendientes a lograr que nuestros estudiantes y docentes cuenten con las herramientas y recursos necesarios que garanticen el efectivo ejercicio del derecho de enseñar y aprender, especialmente en los sectores más vulnerables.
En el marco del contexto extraordinario y de emergencia señalados resulta prioritario consagrar como una alternativa excepcional el desarrollo de trayectorias educativas a distancia para los niveles y las modalidades de la educación obligatoria para los menores de dieciocho años de edad, debiendo adoptarse las disposiciones para la reorganización pedagógica e institucional, del régimen académico y de la capacitación docente necesarias así como atender la provisión de recursos tecnológicos que promuevan la igualdad educativa con condiciones de calidad en los términos establecidos en la Ley N° 26.206 de Educación Nacional. Sin que tal previsión normativa, implique desconocimiento alguno del rol insoslayable de las escuelas y de sus educadores en la sociedad.
Ese es el sentido de mi voto.