La pandemia que estamos enfrentando nos obliga a reconfigurar nuestros hábitos cotidianos, el modo de relacionarnos, el acceso a la educación y hasta la forma de cuidarnos.
Por eso es importante que hoy estemos debatiendo la modificación del artículo 109 de la Ley de Educación y que lo hagamos con un proyecto que ha cosechado amplio consenso entre distintos bloques.
Podemos tener distintas miradas sobre qué tipo de educación queremos, cómo llevarla adelante y también en la evaluación de todo lo que nos falta avanzar en esa área.
Pero creo que en este caso puntual se ha tenido la grandeza de priorizar a los alumnos, a su desarrollo y la necesidad de no perder un año escolar, adaptándonos a las circunstancias que vivimos.
Si bien los criterios acordados son excepcionales por el tiempo que dura la pandemia, o ante otros problemas que se puedan presentar a futuro y que impidan la presencia de los alumnos en el aula, considero que es un primer paso para pensar a futuro cambios en nuestra forma de aprender.
No desconozco la importancia de la concurrencia de los alumnos a la escuela, ni dejo de reconocer que la educación también necesita del contacto personal y la relación entre pares, con los profesores o maestros, pero tal vez nos vamos acercando a una educación mixta, donde podamos conectarnos más allá del espacio físico que marca un edificio escolar.
Estamos descubriendo también la importancia del seguimiento de los alumnos más allá del aula, a través de contactos remotos, y mediante experiencias que nos muestran la incorporación casi natural de la tecnología en la educación.
La tecnología también nos acerca y nos iguala, si el Estado está presente facilitando los elementos necesarios para poder desarrollarla, ya sea en conectividad como también en infraestructura.
Esta modificación también nos obliga a pensar en otros temas importantes, como lo son la capacitación docente, los cambios en contenidos y el replanteo de estrategias educativas.
Tenemos un largo camino para recorrer en la adaptación de nuestra educación. Necesitamos una educación vinculada al mundo y su nueva realidad. Necesitamos una educación para la nueva normalidad de la que todos hablan y pocos conocemos.
Si ahora, con esta pandemia, como muchos preopinantes manifiestan, nos damos cuenta de que no somos todos iguales ante la educación, es hora de que nos ocupemos y nos adaptemos.
Ojala sigamos tratando temas tan importantes como este, porque no solo con la economía se va a salir adelante. La educación es fundamental para el futuro de país y creo que, en ese sentido, la pandemia nos abre una nueva oportunidad.
Muchas gracias.