El dictamen que estamos considerando, es importante y necesario para fomentar el comportamiento solidario individual de aquellos pacientes recuperados de COVID-19 con el objeto de promover la donación voluntaria de sangre para la obtención de plasma. Se trata de un acto solidario único, que ayudará a salvar vidas. La donación de sangre la donación de uno mismo, diría es uno de los actos de solidaridad más trascendentales que puede realizar la persona humana, quien con total desprendimiento se brinda para ayudar al prójimo. Es por ello que esta iniciativa que tiene el consenso de todo el arco político de esta Cámara, apela a la solidaridad de todos y de todas.
En este contexto de emergencia y crisis mundial ante el COVID-19, virus que nos afecta a todos y a todas por igual, se requiere del gesto fraterno y voluntario de las personas recuperadas que puede beneficiar a aquellas que están cursando la enfermedad.
El Ministerio de Salud está llevando a cabo ensayos clínicos a nivel nacional que van a permitir evaluar los riesgos y beneficios del tratamiento con plasma de pacientes recuperados de COVID-19. Con satisfacción, hemos observado en este último tiempo que pacientes han respondido favorablemente al tratamiento. Por ello, este proyecto que queremos sancionar declara a esta donación de interés público.
Como dije, el donar sangre es un acto altruista, bienintencionado, pero resulta necesario que el Estado intervenga a través de una campaña nacional para la difusión y promoción de la donación voluntaria de plasma sanguíneo proveniente de pacientes recuperados de COVID-19 en todo el territorio nacional y que apelemos de esta manera a la ayuda de los argentinos y las argentinas.
Un punto importante del dictamen es el “reconocimiento” de esta donación por parte del Estado. Este gesto de agradecimiento colectivo a través del reconocimiento del donante, y su materialización, es otro punto que quería destacar. Para ello, el proyecto crea el Registro Nacional de Pacientes Recuperados de COVID-19 donantes de plasma.
Ya hemos visto cómo algunas leyes en la Argentina han generado cambios positivos, como por ejemplo la sanción de ley 26.066, que introdujo la figura del “donante presunto” en la ley 24.193, que presume la donación de órganos cuando la persona mayor de edad no haya dejado constancia expresa de su oposición. Aquí también, una vez más se ha demostrado el apego de la gente, ya que no hubo un masivo rechazo o manifestación negativa respecto de la donación; todo lo contrario. Esta ley que pretendemos aprobar también recorre el mismo camino: el de buscar entre todos soluciones a estas problemáticas que si bien son sanitarias, repercuten en todos los órdenes de vida de nuestra sociedad.
No tengo dudas de que aquellos y aquellas que pasaron por este proceso de contagio han podido sobrellevar la enfermedad y recuperarse por la intervención de los efectores de salud, trabajadores y trabajadoras que día a día se desempeñan con esmero, sin olvidarnos del acompañamiento familiar, tan importante en momentos acuciantes. Es por ello que apelamos a su voluntad y confiamos en que van a acompañar y manifestar su desprendimiento y apoyo donando un poco de ellos para salvar otras vidas.
Felicito a las autoras y los autores de las iniciativas que dieron origen a esta norma que queremos sancionar. Personalmente, he participado acompañando el proyecto de la diputada Cecilia Moreau.
Por último, quiero destacar el trabajo similar que se está realizando en las provincias. Así, en mi provincia, Salta, legisladores de nuestro espacio político han presentado iniciativas con la misma finalidad, y estoy convencido de que será un instrumento importante para brindar una mejora a aquellos que han contraído la enfermedad, para que puedan recuperarse a través del tratamiento con plasma. Por eso acompaño la sanción de esta iniciativa.