14. INSERCIÓN SOLICITADA POR LA SEÑORA DIPUTADA MARTÍNEZ (M.D.)

Economía del Conocimiento

La economía del conocimiento supone una herramienta muy destacada pensando el día después de la pandemia. Incluso en este contexto, por su formato de trabajo, es una de las industrias con mayor capacidad de generación de divisas manteniendo las reglas de aislamiento social. En particular, desde el distrito que represento, la ciudad de Buenos Aires, donde hay un polo tecnológico donde reside el 55 por ciento de las empresas del sector, hemos seguido el debate con mucha atención.
Es un músculo de la economía que debe mantenerse en movimiento, más aún por su capacidad exportadora y la posibilidad de sueldos iniciales por encima de la media.
Esta ley que venimos a votar hoy viene a modificar múltiples artículos de la ley 27.506 aprobada por unanimidad el año pasado. ¿Consideramos la ley anterior una ley mejor? Sí. Pero ante la ausencia de ley, por estar suspendida; ante los reclamos del sector, que necesitan un contexto certero para operar, y ante la necesidad de dar dinamismo a una industria que lleva años con su crecimiento estancado, consideramos que es mejor ley en mano que proyecto empantanado.
En este punto destaco que finalmente se haya decidido mantener el giro a la Comisión de Presupuesto y Hacienda, pudiendo así sumar el uso de los análisis técnicos de una Oficina clave de este Congreso como la de Presupuesto.
El sector de la economía del conocimiento representa, sin dudas, un importante motor de la economía argentina. Exportó durante 2019 un total de 6.088 millones de dólares, que representan alrededor del 8 por ciento del total nacional, constituyendo el tercer sector exportador. Sin embargo, hace casi una década que, ya sea por una mayor competencia o por la imposibilidad de proveer de una estabilidad fiscal necesaria, ese número no crece.
Celebro que esta importante ley se haya seguido discutiendo en distintos ambientes, pese al contexto adverso. Lo que nos importa es darle un marco a miles de empresarios y emprendedores que apuestan por el país y dar las mejores condiciones para competir en el mundo. No son solo grandes empresas, sino que hablamos de una cadena donde hay cientos de micro, pequeñas y medianas empresas. Muchas que recién se inician y se encuentran con un Estado que no logra adaptarse a la dinámica y al ritmo del sector.
Mirando hacia adelante, hacia la redacción de la reglamentación, hacia la posibilidad de traer mejoras a la ley en el futuro, hacia la construcción de nuevos consensos como el que estamos celebrando en forma de voto hoy, no quiero dejar pasar la oportunidad para señalar algunas de las cosas que receptamos por parte de emprendedores y voces de la industria. Estos son aspectos a mejorar por parte del Estado.
Muchas de las dificultades que encuentran estas empresas son burocráticas, alta complejidad en el procedimiento de acceso a los beneficios y la papelización; técnicas incapacidad de procesamiento por parte de las plataformas habilitadas y discrecionales.
El Estado debe continuar el camino de facilitar a la ciudadanía una mayor agilidad y acceso a los trámites a través de herramientas digitales, que a su vez sean transparentes. Esto genera dinamismo y confianza en el Estado. El Estado en su rol de proveedor de servicios debe ser un facilitador para que las empresas se radiquen o busquen permanecer en el país y no presentarse como otra dificultad, como si el contexto en el que nos encontramos no fuera ya suficiente disuasivo.
El Estado también tiene un rol en el ámbito de la educación, proveyendo herramientas para la educación digital y la preparación, no solo de jóvenes, pero también de adultos que quieran “transicionar” a esta industria. En muchos casos esto es hecho por las empresas en búsqueda de mano de obra. Programas como el plan 111 Mil han sido una buena experiencia, que veremos si es continuada por el nuevo gobierno, o por qué no, mejorada.
Las políticas públicas que surjan de este hemiciclo deben enfocarse a una transformación digital social y económica del país. El futuro llegó hace rato. Y hacerlo redundará en un círculo virtuoso que fomentará el desarrollo y crecimiento no solo de este sector, sino de todos los que se ven influidos por sus múltiples externalidades positivas.
En cuanto a los beneficios fiscales, que constituyen una cuestión medular en una ley de promoción de un determinado sector o actividad, destaco que hubiera sido preferible evitar modificaciones que impliquen desvirtuar el objetivo de la Ley.
En línea con lo expresado por el diputado Pastori, consideramos negativa la supresión del concepto de estabilidad fiscal por la estabilidad en los beneficios, por cuanto se limita la seguridad jurídica privando al sistema de una herramienta fundamental para el fomento de las inversiones.
Asimismo, también cuestionamos aquellas incorporaciones que limitan los beneficios a las actividades promovidas, como el artículo 5°, que sustituye al 8° referido a las contribuciones patronales; el artículo 7°, que sustituye al artículo 10, relacionado con la rebaja del impuesto a las ganancias de la alícuota en un 60 por ciento. Esta nueva situación genera la obligación de llevar adelante una doble contabilidad, perjudicando a las empresas más pequeñas que deberán incrementar los costos y la complejidad de sus estructuras administrativas, para efectuar un correcto cálculo.
Siempre considerando esta ley como una que promociona la actividad y busca incentivarla, el artículo 9° que sustituye al 12 , referido a los ingresos por exportaciones, quita competitividad a las empresas exportadoras, ya que tienen que volver a pagar el impuesto a las ganancias sobre la totalidad de la venta, lo cual genera una doble imposición.
Por otra parte, hubiera sido preferible limitar la discrecionalidad de la autoridad de aplicación en torno a la admisibilidad y permanencia en el régimen y evitar o morigerar el tratamiento agravado o directamente la exclusión de los beneficios para el caso de las empresas que presten servicios profesionales de exportación, cuya importancia dentro de la actividad resulta trascendental.
No quiero dejar pasar que este mercado que buscamos impulsar es un mercado muy competitivo y con facilidades para la relocalización. Todo espacio que dejemos disponible para la competencia puede ser aprovechado por una legislación más beneficiosa en un país vecino y las empresas, empleados y ganancias verse en la posibilidad de trasladarse, llevándose con ellos lo más importante, conocimiento desarrollado y promovido en el país.

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