2. INSERCIÓN SOLICITADA POR LA SEÑORA DIPUTADA ESTÉVEZ

Ampliación de la Moratoria para paliar los efectos de la pandemia generada por el COVID 19

El 27 de octubre del año pasado, las argentinas y los argentinos acudieron masivamente a las urnas reclamando un cambio de rumbo político en nuestro país. En solo cuatro años, la derecha sumergió a nuestra economía en la mayor crisis económica desde el colapso de 2001. Según datos del INDEC, el desempleo pasó del 5,9 por ciento en el tercer trimestre de 2015, al 9,7 por ciento en el tercer trimestre de 2019. El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina registró un aumento superlativo de la pobreza en nuestro país durante el mismo período, que pasó de 29,2 por ciento en 2015 al 40,8 por ciento en 2019.
Estas dramáticas estadísticas sociales son el correlato de un modelo económico que privilegió la especulación financiera por sobre la producción. Según datos de la AFIP, entre 2015 y 2019 cerraron 24.537 pymes en la Argentina. La Unión Industrial Argentina registró en el mismo período el cierre de 4.126 empresas manufactureras, un 7,4 por ciento de las firmas industriales, y una caída de la actividad industrial del 13 por ciento. Mientras las pymes cerraban sus puertas y la producción industrial caía en picada, la deuda se multiplicaba obscenamente. De acuerdo a información oficial del Ministerio de Economía, la deuda pública como porcentaje del PBI pasó del 52,6 por ciento en 2015 al 89,4 por ciento en 2019. Con Macri, la Argentina pasó de no deberle dinero al FMI en 2015 a ser el primer deudor a nivel mundial en 2019.
Este fue el país que recibimos el 10 de diciembre de 2019. Una Argentina devastada por un modelo económico que implicó una transferencia masiva de recursos de abajo hacia arriba, de adentro hacia afuera. La fiesta la disfrutaron unos pocos, pero la pagaron la mayoría de las argentinas y los argentinos.
Apenas asumimos el Gobierno, nos abocamos a socorrer a los sectores más castigados por el modelo neoliberal. Transferimos recursos de manera directa a jubiladas y jubilados, pensionadas y pensionados, beneficiarias y beneficiarios de asignaciones familiares, trabajadoras y trabajadores del sector público y privado. Asimismo, congelamos las tarifas de los servicios y salimos de manera urgente a dar respuesta al flagelo más inmoral que habíamos heredado del gobierno anterior, el hambre, con la distribución de más de un millón de tarjetas alimentarias. Esta transferencia masiva de recursos a la clase trabajadora y a la clase media se tradujo inmediatamente en un aumento del consumo que revitalizó nuestro mercado interno. En paralelo, salimos al auxilio de las pymes que estaban endeudadas y al borde de la quiebra. Y empezamos las negociaciones con nuestros acreedores para recuperar la sostenibilidad de nuestra deuda.
Cuando empezábamos a ver indicios de recuperación en nuestra economía nos topamos con una situación imprevista que afectó, y afecta, no solo a nuestro país, sino al mundo entero. El 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud declaró al brote de coronavirus como pandemia global. Rápidamente, el gobierno nacional reaccionó frente a este nuevo escenario y el 19 de marzo anunció las primeras medidas para cuidar la salud de las argentinas y los argentinos y, así, salvar vidas. El anuncio del aislamiento social, preventivo y obligatorio vino de la mano de una batería de medidas para reducir el daño económico y social de la pandemia.
Entre estas medidas se destaca la creación del Ingreso Familiar de Emergencia, la prohibición de despidos y suspensiones, la ampliación de los ATP, la suspensión de las medidas cautelares para mipymes, la suspensión de las ejecuciones fiscales de la AFIP, la prórroga de los vencimientos de ganancias y bienes personales, la suspensión del pago de los créditos de ANSES, la suspensión de los cortes en los servicios públicos -incluyendo telefonía e internet-, el congelamiento de los alquileres y la suspensión de los desalojos, entre otras medidas para acompañar a las familias y las empresas argentinas.
En la provincia de Córdoba, el impacto económico de estas medidas ha sido decisivo. Los números hablan por sí mismos: los tres pagos del IFE representan en total un desembolso de 22.161.060.000 pesos; los ATP correspondientes a los meses de abril, mayo y junio alcanzan el monto de 9.162.000.000 de pesos; las 116.953 Tarjetas Alimentar entregadas suponen en cuatro meses una transferencia de 2.352.000 pesos.
Si sumamos el esfuerzo de la Nación en lo referido a jubilaciones y pensiones, asignaciones familiares, IFE, ATP y Tarjetas Alimentar proyectado por los primeros cuatro meses de la emergencia, la inversión del gobierno nacional en la provincia de Córdoba asciende a 93.357.665.632 pesos, casi una cuarta parte del presupuesto provincial.
A este descomunal esfuerzo, queremos sumar hoy nuevos beneficios a partir de la reforma de la Ley de Solidaridad que aprobamos a finales del año pasado. El objetivo es ampliar el alcance de la moratoria 2020 para incluir a contribuyentes que originalmente no habían sido contemplados y aliviar la carga de las deudas acumuladas durante la pandemia. El objetivo es llegar con estas políticas a todas las personas jurídicas y humanas.
Como podemos ver, la pandemia ha golpeado duramente la economía de todos los países del mundo; tanto de aquellos que hemos optado por proteger la salud y las vidas de las personas a través de medidas como el aislamiento social, preventivo y obligatorio, como de aquellos países que por distintas razones optaron por otro tipo de medidas. Los efectos económicos y sociales que estamos viviendo en nuestro país se explican por la pandemia, no por la cuarentena. Por ello es una falacia la dicotomía salud o economía. Nuestro gobierno está comprometido con el cuidado de la salud de las argentinas y las argentinas, tanto como con el cuidado de nuestra economía.
Por todo lo dicho, invito a todos los sectores políticos a empujar juntas y juntos para el mismo lado, sin que esto suponga anular nuestras diferencias, pero sí entendiendo que no es momento para oportunismos electorales, porque lo que está en juego es la vida de las argentinas y los argentinos. El gobierno está haciendo un gran esfuerzo, al igual que el conjunto de las argentinas y los argentinos. Trabajemos juntas y juntos para que más pronto que tarde podamos reencontrarnos en un cálido abrazo con nuestras familias y afectos, y para que cuando esto pase estemos en mejores condiciones para retomar el camino del crecimiento con inclusión social.
Muchas gracias.

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