Nos alegra muchísimo que en esta sesión hayamos decidido incorporar y disponernos a ratificar el acuerdo de Escazú y que haya sido por acuerdo de todas las fuerzas políticas que componen este Parlamento. La Cámara de Diputados no puede dejar de ser la caja de resonancia donde se escuchen y se amplifiquen las demandas de nuestro pueblo. La humanidad está gritando que así como llegamos hasta acá no se puede seguir.
La Argentina es faro para muchos países de la región, por su capacidad productiva, intelectual y científica. Tiene, entonces, con el continente la responsabilidad política de unirlo en una mirada que entienda la defensa del ambiente como parte de la defensa de los derechos humanos y de los principios que queremos que rijan nuestra vida en sociedad. Por eso, nos alegra la ratificación de este acuerdo que comenzó a discutirse en nuestro anterior gobierno, allá por el 2014 y que finalmente hoy se pone en consideración, porque nos une como región sobre el principio de que el mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de las comunidades.
Esta semana también se han hecho importantes anuncios en relación con el cuidado del ambiente, porque lo hemos asumido como parte de la agenda prioritaria del gobierno. Integramos una clase política a la que le falta formación, pero, sobre todo, sensibilidad para legislar y gobernar con una perspectiva sustentable desde el punto de vista ambiental. Somos parte de una generación que viene haciendo usufructo del mundo sin cuidarlo: los paradigmas extractivos se han impuesto en la mayoría de nuestro territorio como la única forma productiva posible. Debemos preguntarnos si estamos dispuestos a seguir privilegiando la rentabilidad de unos pocos en perjuicio de inmensas mayorías.
La pandemia, el aislamiento social preventivo y sus efectos nos dieron la oportunidad de poner en valor muchas cuestiones: que la salud y el cuidado de todos están primero y que eso requiere de cada une responsabilidad, solidaridad y una mirada atenta a los demás. También nos dio la oportunidad de poner en discusión muchos temas, entre ellos, cómo queremos seguir viviendo, produciendo y vinculándonos con la naturaleza.
Lo que venimos a ratificar con este convenio es que nuestro país está dispuesto a saldar sus deudas también con el ambiente y que esas decisiones no se van a tomar de espaldas a nuestro pueblo.